Cuando El Loco hizo honor a su apodo

  • El emparejamiento de Uruguay con Ghana en Catar 2022 ha traído a la memoria aquel vibrante choque de cuartos en 2010

  • El osado envío a lo Panenka de Sebastián Abreu metió a Uruguay en las semifinales

  • Diego Lugano: “Es tan loco como inteligente”

Se trata de uno de los penales más memorables en la historia de la Copa Mundial de la FIFA™. Sebastián Abreu tenía la responsabilidad de meter a Uruguay en las semifinales por primera vez en cuatro décadas. No obstante, con Ghana también a punto de hacer historia, y con los africanos conjurados para animar a las Estrellas Negras, la mayoría del ruidoso público reunido en el Soccer City de Johannesburgo hacía ruido para que el Loco fallara. Sin embargo, mientras que innumerables jugadores han flaqueado bajo la presión, y muchos más se han decantado por la opción más obvia y “segura” del disparo fuerte y raso hacia uno de los palos, Abreu eligió el camino más arriesgado. Con los corazones en un puño y las vuvuzelas a todo volumen, el excéntrico astro uruguayo ganó la tanda de penales con un valiente disparo picado, a lo Panenka. Fue una definición extraordinaria. Pudo haber dejado a su autor en ridículo y haberlo convertido en el blanco de la ira de toda una nación y, sin embargo, como sus compañeros reconocieron, se trató de una acción típica de este hombre singular.

“Estamos acostumbrados a sus locuras. No es la primera vez que hace algo así”, declaró el capitán de Uruguay, Diego Lugano. “Es tan loco como inteligente. Estudia a los rivales y a los arqueros. Es valiente y muy listo”. El propio Loco rechazó toda sugerencia de que la locura hubiera tenido algo que ver con su decisión, y señaló otro famoso penal a lo Panenka de cuatro años antes para demostrarlo. “¿Con qué adjetivo se calificó el penal de Zidane (en la final de 2006)? ¿Loco? No, mágico. ¿Y el de Abreu no?”, se preguntaba. “Además, analicé al arquero”, añadía en una entrevista con FIFA.com. “Vi que se lanzaba antes de que el rematador llegara a la pelota y, tomando en cuenta que era un penal que significaba un pase a semifinales, intuí que era difícil que se fuera a quedar parado. Normalmente, por la misma adrenalina se iba a inclinar para un lado. Lo tiré con confianza y, gracias a Dios, pudimos festejar”. El inteligente análisis que hizo Abreu de la situación y su correcta apreciación de las intenciones de Richard Kingson le reportaron los efusivos elogios de su seleccionador después del partido. “No fue una locura, fue gol”, puntualizó Óscar Tabárez. “Yo lo llamo clase, categoría. Los que lo critican no se animarían a hacer lo que él hizo”.