Podolski: "Qatar 2022 puede tener un efecto muy positivo"

Lukas Podolski ha tenido una carrera brillante desde que irrumpió en el panorama futbolístico internacional como una de las estrellas jóvenes de la selección que representó a Alemania en la Copa Mundial de la FIFA 2006. Aquel certamen, que se disputó precisamente en tierras germanas, tuvo su culminación con la consecución del tercer puesto por parte del combinado anfitrión y con las memorables celebraciones que los pupilos de Juergen Klinsmann y la afición alemana protagonizaron en Berlín.

Este ariete de origen polaco, que tiene actualmente 30 años y que ha jugado en clubes de la talla de Bayern Múnich, Arsenal e Inter de Milán, sabe muy bien lo que es el éxito y en 2014 coronó su magnífica trayectoria internacional proclamándose campeón del mundo en Río de Janeiro. Sin embargo, Podolski recuerda con más cariño la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 que la de Brasil 2014. El sábado, cuando Alemania se enfrente a Inglaterra en Berlín, el delantero del Galatasaray tendrá la oportunidad de viajar atrás en el tiempo.

“Cada partido internacional que juegas, al igual que cada gran certamen en el que participas, te aporta una experiencia adicional que te permite crecer como jugador y como persona, pero lo cierto es que no hay nada más especial que disputar un Mundial en tu país”, declaró Podolski al sitio web www.sc.qa.

Entre valiosos recuerdos “Alemania 2006 fue la experiencia más bonita de mi vida, aunque el título mundialista lo ganamos en 2014. El conjunto del Mundial de 2006 significó para mí una vivencia única: tuvimos un clima fantástico, los estadios se llenaron en todos los partidos y el ambiente fue extraordinario. Cuando nos desplazábamos para ir a entrenar o para los partidos pasábamos ante miles de aficionados que ondeaban banderas y de innumerables coches decorados con los colores nacionales. Fue algo muy especial. Además, aquel certamen cambió la historia del fútbol alemán, porque a partir de entonces nuestro juego ha sido otro en lo que a calidad y rendimiento se refiere”, rememora el internacional.** **

El zurdo delantero, que debutó con la selección alemana en 2004, asegura que la Copa Mundial de la FIFA 2006 supuso además un inolvidable punto de inflexión en su carrera: “A Bastian Schweinsteiger y a mí nos sobraba juventud y entusiasmo en aquel momento, y la cita mundialista resultó un éxito tanto en el plano colectivo como en el individual. El equipo llegó lejos, yo jugué todos los partidos a buen nivel y 2006 acabó siendo un gran año. Hasta el día en que me retire y mientras viva llevaré muy dentro aquellas experiencias, porque son algo que ya nadie me podrá quitar nunca”.

Podolski, que es el tercer jugador que más veces ha vestido la elástica del combinado alemán, con un total de 126 internacionalidades, asegura que la pasión de la hinchada turca le sorprendió cuando arribó al país otomano en el verano boreal de 2015. “La acogida que he tenido en Estambul ha sido extraordinaria. Varios miles de personas me dieron la bienvenida en el aeropuerto, y la afición del Galatasaray me ha tomado un gran cariño. Es una hinchada eufórica y emotiva y me recibió por todo lo alto”, explica.

El ariete germano, que todavía no sabe cuál será su último gran certamen internacional, opina que Qatar 2022, la primera cita mundialista que se disputará en el Medio Oriente, podría convertirse en el motor que impulse el desarrollo del fútbol en el mundo árabe. “Un Mundial supone siempre una gran oportunidad para el país organizador. En el caso de Alemania ya se vio que significó un gran paso adelante, y estoy convencido de que en un país árabe puede tener un efecto muy positivo. Es importante no dejar escapar una oportunidad así y saber aprovecharla para que su inercia positiva se prolongue también una vez terminado el certamen”, concluye.