Hazard: alma de capitán, espíritu de niño

1 jul. 2018
  • Eden Hazard habla de su capitanía, que asume, aunque no sea innata

  • Los belgas insisten en la importancia de conjugar diversión y rendimiento

  • Bélgica se mide con Japón en octavos de final

Por Simon Massart, con Bélgica

¿Es el hábito el que hace al monje? La capacidad de Eden Hazard para adaptarse a un plantel parece una habilidad innata, pero nunca había aspirado a lucir el brazalete de capitán de Bélgica, que Marc Wilmots le entregó en junio de 2015, algo que mantendría Roberto Martínez a su llegada, en septiembre de 2016. Pese a todo, este centrocampista ofensivo aceptó la propuesta con una mezcla de indiferencia y sentido de la responsabilidad, tal y como afronta las cosas en la vida.

Nunca le ha gustado tomar la palabra dentro del campo ni en los vestuarios”, confirma su hermano pequeño, Thorgan. “Siempre prefiere hablar a través de su fútbol, pero esta nueva función ha hecho que se enfoque más hacia el grupo”. El cambio es notable, aunque ha tardado en perfilarse. Hazard ya no se contenta con aportar al plantel su buen humor, sus bromas y su calidad. Ahora procura que el conjunto de los Diablos Rojos se implique de la mejor forma posible, y para eso, siempre que la situación lo requiera, se hace oír. Esto es más palpable aún desde el inicio de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

Un ejemplo fue el partido ante Panamá, en el debut de Bélgica en el torneo. Hazard quedó decepcionado con la falta de implicación en el juego de Romelu Lukaku en el primer periodo y trató de transmitirle el mensaje. “No quise decirle que yo tenía razón al mencionárselo, porque no siempre la tengo, pero creo que después del primer tiempo vimos a otro Romelu, con sus tres goles”, afirma sonriendo.

“No soy de hablar mucho, pero si hace falta lo hago”, insiste Hazard, quien se encuentra tan cómodo con el balón en los pies como con sus compañeros. Detrás de su aspecto despreocupado puede contar también con su inteligencia emocional y su conocimiento del carácter de cada uno de los internacionales belgas. “Hay jugadores a los que uno puede dirigirse de forma más directa, y otros con los que conviene adaptar un poco el discurso”, precisa el jugador del Chelsea.

A sus 27 años, es padre de tres hijos, pero no por eso renuncia a su alma de niño. Como buen capitán, Hazard sin duda es uno de los mejores ejemplos de la capacidad que tiene Bélgica de divertirse dentro y fuera del terreno de juego, sin dejar de exhibir un alto nivel de desempeño. Desde que él es capitán, Bélgica únicamente ha registrado cuatro derrotas, por 26 victorias, con un total de 102 goles a favor.

“Yo soy ante todo jugador, me gusta mucho, y creo que eso se refleja en mi fútbol, es una de mis virtudes. Debo mi carrera a esta virtud. ¡A veces mi mujer piensa que tiene cuatro niños en casa!”, bromea. Y la diversión y la alegría son visibles en la concentración de los Diablos Rojos desde el inicio de este Mundial, para satisfacción de Martínez, que siempre insiste en que sus hombres deben divertirse dentro de la cancha para poder rendir bien.

Japón ya ha anunciado sus intenciones de apostar por una estrategia ofensiva para tratar de neutralizar la disposición táctica del rival este lunes 2 de julio en octavos de final, de modo que los belgas podrían disponer de los espacios que tanto les gustan. El contexto quizás sea, pues, idóneo para que el capitán vuelva a predicar con el ejemplo.