Sow: "El fútbol es mi apoyo"

  • Coumba Sow es la nueva estrella del fútbol suizo

  • Su camino a la élite no ha sido fácil

  • "De no ser por el fútbol, no sé dónde estaría ahora mismo"

Ramona Bachmann, Ana Maria Crnogorčević o Fabienne Humm son algunas de las figuras de la selección femenina de Suiza. No obstante, desde hace un tiempo, hay otro nombre que está sonando con fuerza en los medios de comunicación: el de Coumba Sow. La dorsal número once del combinado suizo suma ya seis goles en el clasificatorio para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023™, entre ellos, una diana muy importante contra Italia. 

En cualquier caso, su camino a la élite no ha sido fácil, y ha estado repleto de altibajos. Además, en 2016 sufrió una grave lesión que la mantuvo en el dique seco durante una buena temporada. Eso sí, a Coumba Sow, de 27 años, nunca se le pasó por la cabeza renunciar a su sueño de vestir los colores de la selección. "Siento pasión por el fútbol. Es mi válvula de escape, por así decirlo. Gracias a él puedo sacarlo todo y vivir el momento. De no ser por el fútbol, no sé dónde estaría ahora mismo. El fútbol es mi apoyo y, después, una saca tiempo para aquellas cosas que son verdaderamente importantes", cuenta Sow en su entrevista con FIFA.com. Que el día solo tiene 24 horas y que el cuerpo necesita descanso para recuperarse es algo que Sow aprendió por sí misma. Y lo hizo, sobre todo, en la adolescencia, etapa en la que muchas veces llegó al límite. 

Hubo una época muy difícil en el instituto. Tenía 15 o 16 años. Me ponían trabas, porque a veces tenía que irme de viaje con la selección. Además, querían que fuese a un instituto especializado en deportes, pero yo no quería. No quería estar rodeada solamente de deportistas. Me parece que es bueno tener amigos de otros ámbitos también. Mi clase era fantástica. Pero aquello era una pelea constante, y me tocaba mediar entre ambas partes. Y ambas partes me presionaban, así que llegó un momento en el que incluso pensé que no lo conseguiría", explica. "Todos los días llegaba a casa a las diez de la noche después de entrenar, me quedaba estudiando hasta las tres o las cuatro de la madrugada y, a la mañana siguiente, me levantaba a las siete. Fue una época en la que estuve muy al límite. Después, con mi primer empleo, la situación fue más llevadera, porque trabajaba un 75 % de la jornada. Empezaba a las diez, acababa a las cuatro y tenía la tarde libre. Seguía siendo duro, pero podía hacerlo. Aunque si lo comparo con mi día a día como profesional, debo decir que aquello era bastante duro". 

Durante su etapa en el FC Zúrich, Sow —natural de esta ciudad suiza— trabajó en una guardería hasta que dio el salto al FC París, de la primera división francesa.

Su debut a las órdenes de Nils Nielsen llegó el 13 de noviembre de 2018, en un partido contra Países Bajos. Fue un hito tan especial como triste, puesto que su hermana mayor había fallecido dos años antes.

"Me acordé de ella y pensé: ‘Sé que ahora estarás orgullosa de mí’", recuerda Sow sobre aquel instante, hace ya algo más de tres años. "La verdad es que todo lo hago por mi hermana y por mi familia".

A Sow le llena de orgullo vestir los colores de la selección suiza. Y, al mismo tiempo, le gustaría devolver algo a aquellas personas que la han acompañado a lo largo de toda su vida y que tanto han influido en su desarrollo. 

"Suiza es mi país natal, y defender su camiseta es todo un honor. También me acuerdo mucho de los amigos que tengo aquí. Yo crecí en una finca en la que convivían muchas culturas distintas. Siempre estaba por ahí con los chicos de la finca. Me gusta sentir el apoyo de las personas con las que me crié. Todas me siguen y van por la calle con mi camiseta. No es fácil crecer en el distrito 11 de Zúrich, y yo les doy esperanza; les demuestro que se puede llegar a algo pese a haber crecido en un entorno como ese", señala Sow.

"Ellos siempre han estado ahí y han aportado su granito de arena para que yo esté donde estoy ahora. Me pasaba los días en la calle jugando al fútbol con los chicos".

La vida de Sow ha cambiado mucho desde entonces. De hecho, la selección suiza ya no se concibe sin su presencia. Los medios de comunicación suelen referirse a ella como un "seguro de gol" o una "estrella emergente".

¿Supone esto una presión añadida para Sow? La centrocampista, que es muy crítica consigo misma, ya se impone suficiente: "La presión siempre está ahí, en mayor o menor medida. Yo la veo como una motivación". Y la motivación también deberá servirle para repetir un año como este, que ha sido uno de los más exitosos de su carrera: certificó la clasificación para la Eurocopa, y Suiza se mantiene en la disputa por sellar un billete mundialista. "También ha sido un año muy enriquecedor en lo personal. He aprendido cuáles son mis posibilidades y, además, en qué demarcación puedo jugar. Yo había jugado toda mi vida en el centro y, desde hace dos años, también lo hago de atacante por la izquierda. Jamás pensé que podría jugar en la banda. Estoy aprendiendo a desenvolverme en una posición nueva y estoy comprobando de lo que soy capaz. Me da la sensación de que, al cambiar de demarcación, estoy aprendiendo mucho como futbolista. Al principio me costó aceptarlo, pero ahora estoy muy agradecida por esta experiencia". 

Sin duda, la clave será poner esta experiencia al servicio de la selección, puesto que ya hay un torneo asomando en el horizonte: la Eurocopa Femenina de la UEFA, que se disputará del 6 al 31 de julio de 2022 en Inglaterra. Allí, Suiza se medirá en la fase de grupos a Países Bajos, Suecia y Rusia.

"Mi deseo es conseguir clasificarnos para el Mundial y llegar muy lejos en la Eurocopa. Creo en esta selección. Si nos esforzamos, podemos llegar muy lejos. Tengo un buen presentimiento".