Wiegmann: "Participar en los Juegos fue para mí un sueño hecho realidad"

20 jul. 2021
  • El fútbol femenino se estrenó como modalidad olímpica en Atlanta 1996

  • El 21 de julio de 1996, Bettina Wiegmann hizo el primer gol de un Torneo Olímpico de Fútbol Femenino

  • "Hacer historia siempre es motivo de cierto orgullo"

El fútbol femenino se estrenó como modalidad olímpica en Atlanta 1996, donde Estados Unidos se adjudicó la primera medalla de oro en liza. Quizás mucha gente recuerde que el combinado norteamericano se midió a RP China en una final que batió récords de asistencia de público, pero... ¿alguien se acuerda de la jugadora que marcó el primer gol en la historia del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino? La futbolista en cuestión fue la alemana Bettina Wiegmann, que inauguró el contador histórico en un partido frente a Japón que se disputó hace hoy exactamente 25 años.

"Creo que después de Atlanta 1996 alguien me dijo que aquel tanto había sido el primero de una cita olímpica y que se trataba por tanto de un gol histórico. Para mí, lo más importante en aquel momento era que nos habían eliminado y nos quedábamos sin ir a la Villa Olímpica, lo cual supuso una decepción considerable”, recuerda Wiegmann ante los micrófonos de FIFA.com.

"No voy a decir que aquel gol haya sido algo extremadamente importante para mí, pero representa un hito que siempre formará parte de la historia del fútbol femenino, así que algo así siempre es motivo de cierto orgullo", admite.

Wiegmann y sus compañeras del combinado alemán debutaron en el certamen frente a Japón el 21 de julio de 1996, un duelo que se saldó con una ajustada victoria de las europeas por 3-2. "Participar en aquellos Juegos fue para mí un sueño hecho realidad. Se trataba de la primeracita olímpica en la que el fútbol femenino contaba como modalidad deportiva, y eso supuso algo muy especial para nosotras, que estábamos encantadas de tener una oportunidad así", relata Wiegmann, que fue internacional con su selección en 154 ocasiones y que inició su carrera profesional en las filas del FFC Brauweiler Pulheim en 1988.

"Recuerdo que nos tocó alojarnos en Birmingham y no en Atlanta. Nuestro primer partido, contra Japón, se jugó a las dos de la tarde. Había una humedad agobiante y hacía mucho calor, unos 45 grados. Ganamos 3-2 y yo marqué un gol", continúa.

Tras la dolorosa derrota sufrida a manos de Noruega en el segundo partido de Alemania en la competición, el empate a 1-1 que las germanas cedieron frente a Brasil supuso el fin de su sueño olímpico. La Mannschaft se volvía a casa antes de tiempo. "Al final no fue suficiente, así que nos quedamos sin Villa Olímpica. Aquello supuso una decepción que nos dejó muy tristes, porque, lógicamente, queríamos formar parte de la Villa Olímpica. Por desgracia, no lo logramos en aquella primera ocasión, pero nos pudimos resarcir en Sídney 2000, que resultó una gran experiencia. Los Juegos Olímpicos son algo totalmente diferente y especial", subraya Wiegmann antes de añadir qué es lo que en su opinión hace de las Olimpiadas algo único.

"El equipo que viaja a una cita olímpica está formado por deportistas alemanes de muchas modalidades diferentes. Conoces a otros atletas y todos los deportes están representados. Es una especie de reunión del deporte en su conjunto. Los Juegos tienen un aura muy especial porque en la Villa Olímpica convivíamos con deportistas de todo el mundo, no solo de nuestra burbuja futbolística. Tienes turnos de entrenamiento en los que te encuentras con la gente y horarios de reunión, pero además nos daban un tiempo libre en el que nos empapábamos de ese ambiente olímpico. Fue una experiencia fantástica que todos los deportistas deberían vivir al menos una vez", explica.

Wiegmann, que en el fútbol de clubes ganó tres Copas y una Liga alemanas, conquistó con la selección cuatro Eurocopas y un bronce olímpico y coronó su carrera de jugadora con la conquista de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Estados Unidos 2003. Desde 2007, nuestra protagonista trabaja para la Federación Alemana de Fútbol (DFB) en la formación de jóvenes talentos. A sus 49 años, Wiegmann entrena a la selección sub-15 y forma parte además del cuerpo técnico de los combinados sub-19 y sub-20.

"Debo decir con toda sinceridad que me siento extremadamente cómoda en la categoría que se me ha asignado. No hay ninguna otra categoría en la que las jugadoras hagan tantos progresos, y no solo en el aspecto deportivo, sino también en lo que respecta al desarrollo de su personalidad. Eso es lo bonito. Trabajas con niñas que se están convirtiendo en adultas jóvenes. La influencia que ejerces sobre las jugadoras no se limita al aspecto deportivo, yeso es también lo que hace que trabajar con niñas y jóvenes resulte tan especial, porque puedes adoptar muchos enfoques diferentes y contribuir a que la personalidad de las jugadoras se desarrolle, además de a su formación deportiva. Se disfruta porque las jugadoras te dan mucho a cambio", continúa.

BIELEFELD, GERMANY - AUGUST 01: (L to R) Bettina Wiegmann, assistant coach, Maren Meinert, head coach and Silke Rottenberg, goalkeeper coach of Germany celebrate after winning the 2010 FIFA Women's World Cup Final match between Germany and Nigeria at the FIFA U-20 Women's World Cup stadium August 01, 2010 in Bielefeld, Germany. (Photo by Martin Rose - FIFA/FIFA via Getty Images)

La exfutbolista, que ostenta el título de capitana honorífica de la selección alemana, asumió hace ya 14 años el cargo que ocupa actualmente. Mucho ha cambiado desde entonces en el fútbol femenino, un ámbito en el que las estructuras y la preparación física han experimentado una considerable evolución.

"Avanzamos en la dirección adecuada", asegura Wiegmann. "Trabajamos en colaboración estrecha con diferentes departamentos de la DFB para seguir impulsando cambios y sobre todo mejoras en el fútbol femenino, también en lo que respecta a las jugadoras más jóvenes. Hacen falta estructuras y condiciones profesionales para las jugadoras. No se puede acudir a tu puesto de trabajo convencional durante la semana, participar además en un determinado número de sesiones de entrenamiento y, con todo eso, tener éxito después en un deporte de competición. Así no funcionan las cosas. Por eso tiene que haber una serie de condiciones que permitan que las jugadoras se dediquen al fútbol de manera profesional, de forma que realicen las sesiones de entrenamiento necesarias para ofrecer el rendimiento adecuado y mejorar así el nivel de la Liga", añade.

"La DFB, en conjunto con los clubes y las federaciones regionales y estatales, está estudiando en diferentes puntos la manera de profesionalizar en mayor medida las estructuras del fútbol femenino. Desde luego, aún no hemos encontrado la solución adecuada, pero estamos en el buen camino y eso es importante para poder estar a la altura de otros países en el futuro", concluye.