Suecia sueña a lo grande

  • Suecia quiere revivir el verano de 1994, cuando quedó tercera en EEUU

  • El de Rusia 2018, es un equipo sin estrellas, pero rebosante de unidad

  • Su próximo adversario será Suiza en octavos

Por Alexandra Jonson, con Suecia

El verano está siendo excepcionalmente cálido en Suecia. Recuerda a otro verano de Copa Mundial en el que el mercurio también se disparó. El de 1994, que los suecos nunca olvidarán porque quedaron terceros en Estados Unidos.

Hay una sensación cada vez más palpable de que la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ podría convertirse en otro estío memorable. El miércoles, los Blågult ganaron un partido de la Copa Mundial por tres goles de diferencia por primera vez desde 1994. También era la primera vez que cosechaban dos victorias en la fase de grupos desde que organizaron el certamen, allá por 1954. Una edición en la que, por cierto, alcanzaron la final.

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Una alineación sin grandes nombres

Sin embargo, existe una diferencia significativa entre aquellos combinados y el que el miércoles derrotó a México por 0-3 para proclamarse líder del Grupo F. Las formaciones de 1958 y 1994 contaban en sus filas con varias figuras de talla mundial.

Eso no quiere decir que los presentes en Rusia no sean futbolistas de calidad. Lo que pasa es que no se dan individualidades manifiestas. Lo que si se da, en cambio, es algo mucho más importante: trabajo de equipo.

Quizás nunca antes haya habido una selección sueca en la que se respire tanta armonía como en la actual. Se llaman a sí mismos un "equipo de club" en el sentido de que la relación entre ellos es tan estrecha como si se vieran a diario todo el año. "Si buscas 'equipo' en Google verás una foto nuestra", afirmó John Guidetti.

Esta unión ha generado una fe especial en el colectivo, como declaró a la FIFA Pontus Jansson: "Tenemos mucha seguridad en nosotros mismos, no sé cuáles son las expectativas fuera, pero así son las cosas en el seno del grupo".

Confianza forjada en mil batallas

Es precisamente esa confianza la que ha hecho a Suecia llegar tan lejos, plantando cara por el camino a grandes potencias del fútbol. En el Grupo A de la competición preliminar de la UEFA, superó a Holanda en la tabla y se impuso a Francia en el choque de vuelta. Y en la repesca continental eliminó a la mismísima Italia. Ahora se acaba de proclamar líder de un grupo en el que también estaba encuadrada la vigente campeona del mundo.

"Somos conscientes de lo que hemos hecho y de que en el fútbol nada es imposible si trabajas realmente duro", aseveró el Jugador Budweiser del Partido contra México, Ludwig Augustinsson.

"Esto es algo que hemos construido a lo largo de los últimos dos años y creemos firmemente en lo que estamos haciendo", explicó Sebastian Larsson a la FIFA, "demostrando una y otra vez que podemos complicar la vida a cualquier rival al que nos enfrentemos. Trabajamos duro y nos sentimos muy cómodos haciéndolo".

A comienzos de esta semana, Emil Forsberg habló de tener grandes aspiraciones, y en este momento Suecia tiene motivos de sobra para mantener la ilusión. "Creo que hay que soñar siempre, es importante soñar porque si no, es difícil mirar hacia adelante. Soñamos con hacer algo grande. Sabemos lo que hemos hecho para llegar hasta aquí. Estamos preparados mentalmente, después ya veremos hasta dónde llegamos. Aunque desde luego, soñamos con llegar lejos".

Suiza aguarda ahora en San Petersburgo, la ciudad de ensueño en la que seguro ansían no despertar.