Puntigam, la baza francesa de las ambiciones austríacas

26 nov. 2020
  • El Francia-Austria, decisivo en la clasificación para la UEFA EURO Femenina

  • Es un choque especial para la austríaca Sarah Puntigam, del Montpellier

  • La centrocampista acaricia ya el récord de internacionalidades de su país

Cuando el sorteo situó a Austria en el mismo grupo que Francia de los clasificatorios de la UEFA EURO Femenina 2022, se le pronosticó en el mejor de los casos poder pelear con Serbia, Kazajstán y Macedonia del Norte por el segundo puesto, y la visita a Francia en la penúltima jornada se anunciaba como un duelo cuando menos desequilibrado.

Sin embargo, a dos jornadas del final de esta fase previa, las austríacas están empatadas con las Bleues en la cabeza de la tabla. En cuanto a ese viaje que tan complicado parecía, de hecho será un verdadero placer para Sarah Puntigam.

La centrocampista del combinado austríaco compite en el Montpellier desde 2018, y espera con impaciencia poder disputar este partido en la cumbre en un país que ya le es familiar. “Es un momento especial, jugar con mi selección en el país en el que vivo actualmente, contra jugadoras con las que trabajo en el día a día, o contra las que juego todos los fines de semana”, confiesa a FIFA.com. “Estoy muy emocionada, va a ser un partido especial”.

Especial y sobre todo importante, ya que podría permitir a Puntigam y a sus compañeras dar un gran paso hacia la clasificación directa para el torneo continental en caso de victoria, aunque ella lo considera difícil. “No cabe duda de que Francia es una de las mejores selecciones del mundo. ¡Tiene una calidad individual enorme en todos los puestos!”, afirma, admitiendo también la diferencia de estatus entre los dos conjuntos. “Está claro que no partimos como favoritas, ellas sí, y todo el mundo espera que ganen”.

Sarah Puntigam of Austria reacts after missing a penalty

Por lo menos, dos de diez

Y lo cierto es que, a la luz del palmarés de ambos países y de la Clasificación Mundial Femenina FIFA/Coca-Cola, en la que las francesas ocupan la tercera posición y las austríacas la 22ª, se diría que no hay lugar para el debate. “Si jugamos diez veces contra ellas, probablemente nos ganarían la mayoría de los partidos”, admite Puntigam, aunque siguiendo esa misma lógica las Bleues no pueden aspirar más que a ocho triunfos. Francia ha cedido dos empates ante este rival, el 1-1 de la fase de grupos de la Eurocopa 2017 y el 0-0 en la primera vuelta de los clasificatorios para la edición de 2022, hace unas semanas.

“Es evidente que podemos competir con ellas, aunque somos conscientes de que hará falta que tengamos un buen día y estemos al 100%”, analiza la jugadora del Montpellier. “En estos últimos años hemos progresado mucho y tenemos buenos técnicos que nos preparan muy bien en el aspecto táctico. Francia tiene mejores individualidades, pero si nos entregamos, trabajamos en equipo y peleamos las unas por las otras, si nos ceñimos al plan de juego y nos esforzamos por seguir la táctica, podemos ganar. Ya se ha visto en los últimos partidos”.

Y la progresión de Austria ha sido tan rápida que en su última participación en la cita europea, en 2017, alcanzó las semifinales, donde cayó en los penales ante Dinamarca. ¿Lamentan haberse quedado a las puertas de una final? Puntigam no.

“Hay mucha más alegría que decepción”, asegura. “Para nosotras fue un momento de gran felicidad, una experiencia extraordinaria, como si fuese un sueño: el recibimiento que tuvimos al volver a Austria, el apoyo que nos brindó todo el mundo, desde los más pequeños hasta los más ancianos, todos estaban eufóricos con nosotras... en Austria nunca había ocurrido nada parecido con el fútbol femenino. Nadie nos conocía, no había ningún medio de comunicación. Y con la Eurocopa todo eso cambió. Estábamos en todos los periódicos, en la televisión, todo el mundo nos animaba. Fue inolvidable, y esa alegría es mucho más importante que la decepción de habernos quedado fuera de la final”.

Sarah Puntigam MHSC FOOTBALL : Fleury vs MHSC - D1 Arkema - 05/09/2020 JBAutissier/Panoramic PUBLICATIONxNOTxINxFRAxITAxBEL

Récord a la vista y ejemplo a seguir

Y como es natural, las discípulas de Irene Fuhrmann despiertan ahora grandes expectativas, y sus ambiciones están a la altura. “El objetivo es conseguir de nuevo la clasificación para la Eurocopa, aunque sabemos que va a ser difícil. Y cuando ya se ha llegado a las semifinales, aspiramos a repetirlo o incluso a mejorarlo”, reconoce. “Y nunca hemos disputado un Mundial, es la etapa siguiente”.

En el plano personal, la exjugadora del Bayern de Múnich también está a punto de superar un listón simbólico. Con 103 internacionalidades, acompaña ya en el registro de mayor número de encuentros con su país a la exdelantera Nina Burger y a la leyenda de la selección masculina Andreas Herzog, únicos austríacos que han alcanzado los 100 partidos. Y mejor aún, solo le quedan siete para adelantar a Burger (109) y batir el récord de encuentros vistiendo la camiseta de Austria.

“Significa mucho y siempre es un honor representar a mi país, aunque nunca ha sido un objetivo personal”, señala la futbolista de 28 años. “Para mí lo importante siempre es concentrarme en ganar cada partido, sin pensar en el que vendrá luego. Ya se verá si puedo alcanzar el récord, pero no es una prioridad”, insiste.

Y Puntigam ya ha alcanzado su objetivo personal al convertirse en un ejemplo a seguir para muchas niñas austríacas después de su extraordinaria trayectoria en la última EURO. “Ser un ejemplo es un privilegio, y estas jóvenes ven que las chicas pueden triunfar en el fútbol”.

Ella misma admiraba de niña a David Beckham, y hoy en día se inspira en Toni Kroos. “Cuando yo era joven, el fútbol femenino en Austria prácticamente no existía. No se conocía a las jugadoras de la selección nacional, y a mí me hubiera ayudado tener jugadoras con las que identificarme. Ahora las chicas pueden vernos a nosotras como ejemplo, nos ven en los periódicos y en la tele y les servimos de inspiración. Eso es algo positivo”, concluye Puntigam, quien aspira a despertar más vocaciones todavía a través de un segundo certamen europeo.