El domingo de pizza y película que cambió la vida de Camila

  • Tobin Heath inspiró a una venezolana a perseguir su sueño

  • Engordó 13 kilos en 4 meses mientras ahorraba para ello en Inglaterra

  • Camila, internacional sub-20, goza ahora de una beca en Estados Unidos

Era el acostumbrado domingo de relax para Camila Pescatore, que entonces tenía 15 años, en Valencia (Carabobo), al norte de Venezuela.

“Los fines de semana solía ir siempre a la casa de mi mejor amiga; a comer pizza, ver películas…”, relata a FIFA.com en relación a aquella tarde de 2015. “Pero realmente no teníamos ninguna película para ver, así que me puse a echar un vistazo por los distintos canales de televisión”.

“No ponían nada interesante, pero entonces vi ‘Final del Mundial Femenino: Estados Unidos-Japón’. Grité: ‘¿Por qué nadie me dijo que ponían esto?’. ¡Estaba sobreexcitada! Aluciné…”.

“Había estado pensando mucho en dejar de intentar convertirme en jugadora de fútbol, pero ese día decidí que iba a hacer cualquier cosa para lograrlo”, continúa Camila.

Pescatore empezó a jugar al fútbol cuando tenía 6 años y, con sólo 13, la convocaron para una concentración con la selección sub-17 de Venezuela.

“Entonces ni siquiera sabía que existía una cosa como la selección de Venezuela”, recuerda. “No creí a mi entrenador hasta que llegué de hecho a la concentración. Pero no pasé el corte. Me dijeron que era demasiado pequeña. Quedé hecha polvo”.

“El pensamiento de renunciar me pasó por la cabeza un par de veces, pero cuando vi la final de 2015, estaba decidida a conseguir una beca de fútbol en Estados Unidos", continúa.

"Incluso después de que no fuera a la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA en 2016, y tuviera que oír a todos diciéndome que era lo bastante buena y preguntándome por qué no estaba allí, seguía decidida a emular a Tobin”.

La tenacidad de Camila se vio recompensada con una convocatoria con Venezuela para los partidos clasificatorios para la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Francia 2018, pero seguía teniendo un obstáculo para la beca en Estados Unidos: “Costaba dinero y mi familia no lo tenía”.

Sin embargo, la madre de Camila, Italia, hizo un sacrificio tremendo: se marchó al país con cuyo nombre la bautizaron con el fin de ahorrar dinero para que su hija cumpliese su sueño. La centrocampista ofensiva, que entonces tenía 18 años, encontró un club (el Leyton Orient) y un trabajo en Inglaterra, y hacia allá se fue. Pero las cosas no salieron como había previsto inicialmente.

“Pasé de entrenarme dos veces al día en Venezuela a entrenar una vez a la semana en Inglaterra”, explica Camila. “Trabajaba 12 horas al día en una cafetería. Tenían comida gratis a veces, cuando estaba pasándose la fecha de caducidad, así que solía comer mucha comida de esa porque no tenía dinero. Todo era poco sano”.

“Engordé 13 kilos y medio en cuatro meses. Entonces, de repente, recibí ofertas para becas universitarias. Elegí la Universidad William Carey. Habían visto vídeos míos de antes de que engordase, así que estaba preocupadísima porque me viesen en persona y me rechazasen”, confiesa.

“Pero no lo hicieron y, afortunadamente, he trabajado muy duro, he perdido peso y las cosas están yendo realmente bien. Quiero ganar títulos con mi equipo universitario todos los años que esté aquí”, asevera.

Pero las ambiciones de Camila no se acaban ahí: “Quiero ayudar a Venezuela a clasificarse para la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA. Me gustaría mucho jugar en el Houston Dash. Y sería increíble jugar contra Tobin. Tal vez incluso podamos jugar juntas algún día”.

El tiempo dirá si Heath y Pescatore acaban saltando juntas al mismo césped. En cualquier caso, con su fascinante habilidad, sus medias caídas hasta los tobillos y el número 17 a su espalda –“Le supliqué al entrenador que me dejase llevar ese número”–, Camila garantiza que llevará un poco de Tobin Heath a cada estadio que pise.

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