El gol que te cambia la vida

Las manos de Wendell Lira sudan. En parte, por lo nervioso que está. En otra, por la falta de costumbre en levantar un objeto como aquél. Es domingo todavía, un día antes de ser coronado con el Premio Puskás, y el brasileño se emociona al enfrentar lo que, para él, es ya un trofeo en sí mismo: una foto.

“¡Está buenísima! Uno no piensa que alguien le vaya a preparar semejante cosa”, se sorprende el delantero, sin saber bien con qué mano agarrar la reproducción en blanco y negro de un retrato suyo -que se le hizo firmar- y con el cual posó para una sesión de fotos. Se trata de un procedimiento por el que pasaron todos los nominados de la Gala del FIFA Ballon d’Or 2015, aunque para ninguno pareció tener tanto significado como para el autor del gol más bonito del año.

“No creo que la gente se dé cuenta de lo que es venir de la provincia de Goiás, del interior de Brasil, y que, de golpe, un gol tuyo anotado en el campeonato regional sea el pasaporte para un sueño así”, cuenta Lira, cuya increíble pirueta tuvo exactamente 297 testigos en una noche fresca y de lluvia en el estadio Serra Dourada el 11 de marzo de 2015.

Luego de que los votos recibidos por su tanto superaran los de un gol del italiano Alessandro Florenzi contra el FC Barcelona y otro de Lionel Messi ante el Athletic de Bilbao, su video en el canal de la FIFA en YouTube contabilizaba casi 1,4 millón de visualizaciones. “¿En serio? No imaginaba que pudiera ser tanto. Es muy lindo, porque de alguna forma es una divulgación de Goianésia, que es tan chiquitita. La verdad es que, además de lo que esto todo supuso para mí personalmente, me alegró por toda mi provincia”.

Cuando anotó el gol que cambió su vida, Wendell Lira defendía los colores del Goianésia Esporte Clube: un equipo de la ciudad homónima, de 66.000 habitantes a 170 kilómetros de la capital de la provincia, Goiânia. Fue uno de los goles del triunfo por 2-1 ante el Atlético Goianiense en un partido del Campeonato Goiano, que reúne únicamente a los equipos de aquella provincia. En un ámbito nacional, el Goianésia milita en la cuarta división.

Otra categoría La historia cuenta que, al final del torneo provincial, el delantero de 27 años no consiguió una renovación de su contrato. Se quedó esperando una nueva oportunidad, algo que no ocurrió hasta la hora del almuerzo del día 6 de noviembre. Aquel día, Wendell simplemente no lograba terminar su plato de arroz y frijoles en la casa de su madre, porque en el living, al lado, su teléfono no paraba de sonar con llamadas y mensajes. “Veía gente hablando de ‘Puskás’ y pensaba que era un chiste. Intenté ignorarlo. Pero era imposible; nunca vi nada igual: en los días siguientes al que salió la lista con los diez finalistas, recibí más de 300 llamadas de todos lados”, cuenta él.

Una de esas llamadas era del Vila Nova, un equipo de Goiânia que disputa la segunda división nacional y con el cual Lira venía negociando hacía tiempo, y otras tantas eran de más clubes, con propuestas concretas de empleo. Horas después del anuncio de su gol entre los finalistas, la historia de Wendell Lira ya ganaba tintes de un cuento de hadas, algo que su viaje a Zúrich para la Gala confirmó de largo.

“Yo había salido de Brasil una sola vez, para un torneo sub-20 en Japón, y mi esposa ni siquiera eso. Así que desde que subimos al avión, para nosotros, era ya una celebración”, cuenta el brasileño, al contestar sobre lo cansado que podría estar por las casi 20 horas de viaje de Goiânia a Suiza. “Lo de venir y tener la oportunidad de conocer a alguien como Messi, de sentarme cerca de él, era ya especial. Si alguien me dijera que mi gol superaría uno suyo, yo no lo podría creer. Incluso ahora, sólo lo creo por esto.”

Lira apunta con la cabeza para el trofeo que agarra con las dos manos, de nuevo, sudadas. Y él, de nuevo, sin saber bien qué hacer con el premio, como si le hubiera caído del cielo. “Es pesado. Más de lo que pensaba.”

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