Recordamos el mandato de Rimet 100 años después

1 mar. 2021
  • Jules Rimet fue elegido Presidente de la FIFA hace 100 años

  • El francés ocupó el cargo durante 33 años; más tiempo que ninguno

  • Fue el impulsor de la creación de la Copa Mundial de la FIFA

Hace exactamente 100 años, la FIFA eligió a su tercer Presidente. Jules Rimet se convertiría en la persona que ha liderado la organización por más tiempo, al ocupar el cargo durante 33 años. Incluso, fue ser nominado para el Premio Nobel de la Paz.

Pero de entre todos sus numerosos logros, sobre todo se le recuerda como el padre de la Copa Mundial de la FIFA™. Y dada su extraordinaria dedicación a la gran cita mundialista, es poco probable que él hubiese querido que se le recordase de ninguna otra forma…

Un directivo nato

Aunque le apasionaba el deporte, Rimet –hijo de un tendero francés– no fue un futbolista brillante. Sin embargo, sí que se sintió fascinado por la organización del fútbol durante toda su vida y, desde muy temprana edad, se dedicó a crear oportunidades para que jugasen los demás.

A los 24 años, ayudó a fundar el club parisino Red Star FC. Y en los años posteriores, pasó a presidir inicialmente la primera liga nacional de Francia y, a continuación, la Federación Francesa de Fútbol (FFF), tras haber contribuido decisivamente a la creación de ambas organizaciones.

Cuando llevaba un año al frente de la FFF, en 1920, a Rimet le encomendaron presidir de forma interina la FIFA. Y ese mismo año, con motivo de los Juegos Olímpicos de Amberes, presentó su gran proyecto de celebrar un campeonato internacional cada cuatro años. Sin embargo, la idea no suscitó demasiado entusiasmo...

Por muy extraño que nos pueda parecer ahora, la Copa Mundial no gozó de un respaldo unánime, y ni siquiera amplio, en sus etapas iniciales. Hubo que esperar a 1928 –siete años después de que Rimet fuese confirmado como Presidente– para que el francés reuniese los apoyos necesarios. Y aun así, las primeras ediciones del certamen no estuvieron carentes de dificultades, ya que los sucesivos boicots, y luego la II Guerra Mundial, pusieron en serio peligro su futuro.

Respeto y reconocimiento

Rimet, no obstante, se mantuvo firme en su lucha por plasmar su visión. Y en 1956, su contribución al acercamiento de las naciones a través del deporte le valió una nominación para el Premio Nobel de la Paz.

Sus esfuerzos únicos para la creación del Mundial también se vieron reconocidos en 1946, cuando, con motivo del 25º aniversario de su elección como Presidente, el Trofeo mundialista fue bautizado con su nombre.

Cuando Rimet dejó el puesto en 1954, a los 80 años, quiso que uno de sus últimos actos como Presidente de la FIFA fuese entregar el famoso trofeo por quinta vez. El alemán occidental Fritz Walter fue quien tuvo el honor de recibirlo de sus manos, pero todos los amantes de la máxima competición futbolística tienen motivos para estar agradecidos al francés por su enorme contribución a este deporte.