Hitos y leyendas

En ninguna de las cinco anteriores entregas de la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ faltaron a la cita los goles ni las revelaciones. Muchas jugadoras han aprovechado esta competición para inscribir su nombre en la historia del balompié femenino. A dos días del partido inaugural de la edición de 2011, que se jugará en Berlín, FIFA.com pone de relieve los acontecimientos más memorables y las figuras más destacadas, que han hecho de este gran campeonato femenino una cita ineludible durante las dos últimas décadas.

El primer partido La primera Copa Mundial Femenina de la FIFA se celebró en 1991 en China, después de una edición experimental organizada tres años antes en el mismo país. En aquel entonces sólo participaron 12 selecciones nacionales, repartidas en tres grupos. El partido inaugural, que enfrentó a China contra Noruega, tuvo lugar el 16 de noviembre en Guangzhou, en presencia de 65.000 espectadores. La victoria de las anfitrionas fue inapelable: 4-0. El primer Mundial de fútbol dedicado a las mujeres estuvo marcado por el triunfo de Estados Unidos y por la eclosión de un grandísimo talento: Michelle Akers. La delantera de las Barras y Estrellas, autora de 10 tantos, vio recompensado su extraordinario rendimiento con la Bota de Oro adidas. Para la pequeña historia, cinco de sus dianas las logró contra las taiwanesas de China Taipei, en un partido de cuartos de final que registró un abultado 7-0 favorable a Mia Hamm y sus compañeras.

La consagración de Noruega Globalmente, Estados Unidos y Alemania han sido las selecciones dominadoras a la hora de levantar el preciado trofeo. En 1995, no obstante, Noruega causó sensación, y se impuso por 2-0 a Alemania en la final ante el público del estadio Rasunda (cerca de Estocolmo), tras haber tropezado en el último peldaño en China 1991. En esta edición, las nórdicas marcaron 23 tantos (17 de ellos en la primera fase), y solamente recibieron 1 en contra: en cuartos de final frente a Dinamarca. La Copa Mundial Femenina de la FIFA Suecia 1995 pasó a la historia asimismo gracias a la sueca Ingrid Jonsson, que se convirtió en la primera mujer que arbitraba una final de una competición oficial de la FIFA.

Una afluencia récord La fase final de 1999, organizada en Estados Unidos, pulverizó el récord de asistencia (alrededor de 1.200.000 personas acudieron a los partidos). El primer encuentro, disputado en el Giants Stadium entre el país anfitrión y Dinamarca, lo siguieron en vivo 80.000 espectadores. A su vez, la final Estados Unidos-China, que se jugó en el Rose Bowl de Pasadena, superó todas las expectativas al congregar nada menos que a 90.000 aficionados; entre ellos el Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Y qué decir de la audiencia, que registró la friolera de 40 millones de telespectadores, lo que suscitó la siguiente reacción por parte del antiguo inquilino de la Casa Blanca: “Todo el país tiene los ojos puestos en este campeonato. Va a tener una repercusión que no nos esperábamos, no solamente en Estados Unidos, ¡sino también en el resto del mundo!”. La emoción alcanzó cotas máximas, pues el marcador se mantuvo inalterado hasta la tanda de penales, la primera que registraba una final en la historia de la disciplina. La defensa estadounidense Brandi Chastain se erigió en la heroína del partido al transformar para su selección el quinto lanzamiento, que significó la conquista del título.

El gol de oro La edición de 2003 se vio trastocada por la epidemia de SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) que paralizó China, el país elegido en principio para albergar el certamen. Para poder respetar la fecha prevista, la FIFA se vio obligada a confiar de nuevo la organización a Estados Unidos. La final entre Alemania y Suecia, que se jugó en el Home Depot Center de Los Ángeles, registró un hecho sin precedentes en la historia de la competición. Al concluir el tiempo reglamentado, el marcador seguía siendo de 1-1, y las alemanas conquistaron su primer título mundial gracias a un gol de oro de Nia Künzer, el primero en la historia del campeonato. La germana Birgit Prinz, con 7 goles en su cuenta particular, tuvo el honor de unir dos galardones individuales al cetro mundial: el Balón de Oro y la Bota de Oro adidas. Ese mismo año, la laureada delantera también iba a ser elegida Jugadora Mundial de la FIFA, antes de volver a recibir esa distinción los dos años siguientes.

2007: Fabulosa Marta Si bien Alemania revalidó su título en 2007, la estrella de la Copa Mundial Femenina de la FIFA de aquel año no fue teutona, sino brasileña. Ya desde el primer partido de Brasil, contra Nueva Zelanda, una joven jugadora llamada Marta exhibió su inmenso talento metiendo dos goles. El resultado (5-0) casi resultó anecdótico al lado del recital ofrecido por la brasileña. En semifinales, la Seleção se medía a una temible selección de Estados Unidos, que llegaba con la vitola de 51 partidos seguidos sin conocer la derrota. Marta confirmó sus excelentes cualidades con un golazo antológico, que contribuyó al contundente 4-0 que se llevaron las estadounidenses, la goleada más severa de su historia. La joven prodigio auriverde se hizo en esa edición con la Bota de Oro y el Balón de Oro adidas, dos distinciones que se mereció con creces.