Pia: “Nunca habrá otra Formiga”

  • Pia Sundhage habla maravillas de la recientemente retirada Formiga

  • También valora a Marta, Debinha y a la “increíble” selección de Suecia

  • La seleccionadora de Brasil cree que la Canarinha puede ganar al fin un trofeo importante antes de 2024

En toda la historia del fútbol femenino, ¿hay alguien que haya coincidido en el campo con tantas figuras inmortales como Pia Sundhage? Durante sus efervescentes 46 años en este deporte, ya sea como jugadora o entrenadora, la sueca ha competido con o contra estrellas de la talla de Michelle Akers, Mia Hamm, Sun Wen, Birgit Prinz, Hanna Ljungberg, Kelly Smith, Abby Wambach, Carli Lloyd, Christine Sinclair, Megan Rapinoe y Marta. Sin embargo, hay una mujer, cuya fama se ve eclipsada por las de las leyendas mencionadas, que deja a Pia más alucinada que ninguna otra: Formiga. La centrocampista acaba de poner fin a sus 26 años de carrera internacional tras haber jugado en siete Copas Mundiales Femeninas de la FIFA™ y otros tantos Juegos Olímpicos. En una conversación con la FIFA, Pia pone por las nubes a la brasileña de 43 años, revela si tuvo que convencer a Marta para seguir jugando con Brasil, opina sobre la mejor selección del mundo, apuesta por la Seleção para ganar un trofeo importante antes de que concluya su contrato en 2024, y habla de cómo es vivir en Río de Janeiro. 

FIFA: ¿Qué le parece la carrera de Formiga? Pia Sundhage: IRREAL… He de decir que la he visto jugar en todos esos Juegos Olímpicos, y yo estaba allí también. Pero yo he estado como jugadora, ojeadora y seleccionadora. Y ella ha estado jugando… ¡nada más! Disputar siete Juegos Olímpicos y siete Copas Mundiales… Dios… es sencillamente increíble.

Resulta difícil describir lo grande que es. Cómo la mira la gente, cómo la trata la gente, lo agradecida que está la gente por todo lo que ha hecho… No es una mujer de grandes palabras. Es más una mujer de grandes hechos. La forma en la que ha jugado, por todo el mundo, es realmente impresionante. Lo diré ya: nunca habrá otra Formiga. Ni ahora, ni en 100 años, ni nunca. No creo que haya nadie más de quien puedas decir eso; ni siquiera en el fútbol masculino. Y recordemos cómo se trataba al fútbol femenino al principio…

Ella ha roto muchísimas barreras –para las ex jugadoras, para las jugadoras actuales, para las futuras jugadoras, para cualquier persona metida en el fútbol femenino– no solo a través de su fútbol, sino por la persona que es, por su actitud. Una solo puede imaginarse cuántos obstáculos ha tenido que vencer, cuántas veces le dijeron “no”; pero ella siguió adelante y jugó esta clase de fútbol hasta ahora. Estoy orgullosísima de Formiga. Ella no sabe lo mucho que significa para mí y para el fútbol femenino. 

¿Cómo fue su partido de despedida? Para mí fue muy emotivo. Yo tuve una trayectoria similar; no me dejaban jugar al fútbol al principio. Marta vino aquí y dio un discurso, que fue muy bonito. Para mí resultó muy emotivo observar a Formiga, y ver a su madre venir al estadio para verla jugar por primera vez; fue súper especial. Siempre recordaré este día y sus últimos 15 minutos con la selección nacional. 

¿Cómo valora la pasada campaña olímpica de Brasil? Fue difícil por la COVID. No pudimos prepararnos  bien y no tuvimos suficientes partidos [amistosos]. Y caer eliminadas en los penales también resulta duro. Pero creo que eso nos envió un mensaje: tenemos que hacerlo mejor. Yo diría que el resultado de nuestra campaña estuvo casi bien, pero las actuaciones podrían haber sido mucho mejores, así que por eso me critico a mí misma y a la faceta técnica.

Ha pasado mucho tiempo desde [la última vez] que Brasil ganó una medalla en los Juegos Olímpicos o en un Mundial [Femenino], y deseábamos de veras cambiar eso. Ahora haremos todo lo que podamos para mejorar, de tal forma que podamos cambiarlo en 2023.

¿Y qué le pareció la campaña de Suecia? Creo que fue increíble. Estoy un poquito orgullosa porque yo estuve allí [como seleccionadora] en el Campeonato de Europa [en 2013]. Jugamos muy bien y nos eliminaron en semifinales. Después de eso ha pasado de todo, con sus momentos buenos y menos buenos. Peter Gerhardsson ha hecho un trabajo buenísimo con el equipo. Yo entrené a Fridolina Rolfo, Stina Blackstenius y algunas más, y han pasado a convertirse en jugadoras realmente buenas que están teniendo un impacto tremendo. Esa final y esa medalla de plata fueron increíbles. Estoy orgullosa de haber conocido a esas jugadoras y del trabajo que hicieron. Peter y su equipo hicieron un trabajo excelente, y estoy muy contenta por Suecia. 

¿Cuál cree que es la mejor selección del mundo ahora mismo? Uff, vaya pregunta… Es difícil juzgar a selecciones como Francia e Inglaterra porque no las hemos visto disputar un gran campeonato desde el Mundial [de 2019]. Estados Unidos estuvo realmente impresionante en el Mundial; pareció bastante por delante del resto, y es una selección que siempre impresiona mucho. Pero tengo que poner a Suecia ahí arriba. Creo que Estados Unidos y Suecia son las dos mejores selecciones del mundo ahora mismo.

¿Tuvo una conversación con Marta después de los Juegos Olímpicos, y tuvo que convencerla para seguir jugando con Brasil? Hablo con Marta continuamente, pero sí, tuve una conversación con ella inmediatamente después de los Juegos Olímpicos. Hablamos del último partido, y ella dijo que podíamos hacerlo mucho mejor.

Le dije que quería que pensase en su futuro, y la cosa estuvo bastante clara: ella quiere jugar a este bello deporte, y quiere seguir vistiendo esta camiseta y representando a su país. Y fue magnífico oír eso. Marta ya no es la jugadora que domina los encuentros de principio a fin como solía hacer.

Recuerdo enfrentarme a ella como seleccionadora en 2011 y, caray… ¡era buena! Pero significa muchísimo para este equipo. Es contagiosa su forma de comportarse, y lo mucho que quiere ganar. Inspira mucho tanto a las jóvenes que van abriéndose paso como a las jugadoras de primer nivel. Y Marta todavía puede servir ese último pase mortífero… Y lo mejor de Marta, además de tener un gran corazón brasileño, es que siempre intenta hacerlo lo mejor posible: en los entrenamientos, en los partidos, en las entrevistas…

Es increíble lo que significa para el fútbol brasileño. Es una de las mejores embajadoras que jamás ha tenido este deporte. He visto muchas buenas [embajadoras] en Estados Unidos, pero Marta es grandiosa; muy importante para Brasil y para este deporte. 

¿Qué le parece Debinha? Debinha me empezó a gustar desde el primer día que la entrené, y continúa gustándome cada vez más. Siempre ha sido muy talentosa, pero ahora está metiendo goles. Se escora a la banda, juega por el centro, hace internadas ganando la espalda a la defensa… ¿Ha visto cuánto corre? Es altruista y saca lo mejor de otras compañeras. Es astuta, hábil, lista, tiene una gran resistencia y marca goles… una buena combinación. Le diré algo: me alegro de que Debinha sea brasileña.

Amplió su contrato hasta 2024. ¿En qué medida confía en que Brasil pueda ganar el Mundial en 2023 o los Juegos Olímpicos en París al año siguiente? El Mundial y los Juegos Olímpicos son torneos increíbles. Para ganar, necesitas tener un poquito de suerte, pero tienes que prepararte para la suerte. Lo aprendí de Jill Ellis, de hecho. Cuando era mi ayudante me decía: “El Mundial y los Juegos Olímpicos no son carreras de 100 metros; son maratones”. Y tiene toda la razón.

Así que básicamente, empezamos nuestro maratón después de los Juegos Olímpicos. Hemos traído a algunas jugadoras jóvenes, hemos cambiado un poco nuestra forma de jugar, y estamos tratando de mejorar. Si continuamos y nuestros preparativos van bien de principio a fin –la Copa América, si nos clasificamos allí para el Mundial…–, entonces tendremos muchas opciones. Tenemos jugadoras técnicas que son rápidas. Ahora, el trabajo consiste en ser un equipo cohesionado, y ese es mi trabajo.

Me gustaría creer que tenemos una plantilla lo bastante buena para lograrlo. Así que, para responder a su pregunta, creo que tenemos muchas posibilidades, y eso es inspirador para nosotras.

¿Le gusta vivir en Brasil? Me encanta. Hace calor, y me encanta que también tiene gente calurosa y cordial. Es complicado porque se trata de una cultura diferente. Como sueca, siempre eres puntual; eres organizada… ¡Aquí es un poquito diferente! [risas]. Pero he mejorado mi paciencia. Me lo tomo con más tranquilidad y no me estreso tanto con estas cosas. En todo caso, vivir en Río es maravilloso, y me encanta.