La ambición de Ghana

No es un trabajo sencillo formar una selección femenina sub-17 de calidad. Hay muy pocos países que cuenten con una estructura estable para que las niñas de tan corta edad compitan de manera regular. La misión se hace un poco más complicada en África, pero el seleccionador ghanés Abraham Allotey puede decir con orgullo que lo ha logrado y de manera exitosa. Clasificó a unas jovencísimas Estrellas Negras para Nueva Zelanda 2008, y lo ha vuelto a conseguir con una nueva generación con la peleará en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Trinidad y Tobago 2010.

“Es una tarea complicada porque el talento se encuentra disperso en todos las regiones así que te toca hacer una labor de rastreador para encontrar a las mejores”, dice a FIFA.com en el hotel de concentración del equipo en Puerto España.

Y está más que satisfecho con el resultado de su búsqueda ya que se muestra plenamente confiado en las posibilidades de su grupo. “Creo en esta generación. Son habilidosas, tienen talento, y está muy motivadas. Pero además son unas jugadoras muy atléticas, tiene velocidad y son muy creativas sobre el terreno de juego”, asegura vehemente.

Beatrice Sesu, la capitana de la selección, sonríe con timidez pero es contundente en sus palabras: “Sí, creo que tenemos todas esas cualidades. Estamos muy motivadas para jugar bien. No sentimos presión y creo que tenemos el coraje suficiente”, asegura.

Con todos estos halagos, las expectativas son necesariamente altas. “Creo que pueden explotar en esta competición. Pero no les queremos meter presión. Queremos que salgan al campo a disfrutar del fútbol, y que se expresen ellas mismas con el balón. Sabemos que así pueden llegar muy lejos”, asegura Allotery, que antes de tomar las riendas de la selección ya entrenaba a un equipo femenino, el Post Ladies desde 1996. En ese equipo juega, desde 2008, como centrocampista Sesu que se fija una meta alta en Trinidad y Tobago: “nosotras queremos llegar a la final. Eso es lo que tenemos en mente: dar lo mejor para estar en la final”. “No hay ni ansiedad ni nervios por el debut, sólo estamos deseando que el balón eche a rodar”, asegura.

Una prueba de fuego El camino para llegar a ese soñado partido final incluye algunas curvas tortuosas en el arranque. El Grupo D incluye a dos potentes campeonas continentales, Brasil y Canadá, y a la subcampeona europea, la República de Irlanda.

“Tenemos mucho respecto por nuestros rivales. Será en el campo donde se defina quien es el mejor”, indica Sesu, una admiradora confesa de Messi que empezó a jugar al fútbol con sólo seis años.

“Es un grupo difícil”, admite el entrenador, “pero nosotros no vamos a jugar contra toda la tradición y toda la población de estos países. Serán 11 contra 11 en el campo”, dice quitando presión a sus pupilas. “Tenemos un gran esperanza en hacerlo bien, porque hemos juntado a las mejores jugadoras posible”.