La aventura caribeña del 'sargento' polaco

Piotr Nowak no es una persona a la que se pueda tildar de despreocupada. Como jugador, su garra rayaba en la ferocidad, como dejó bien patente en su Polonia natal y en la Bundesliga alemana primero, y más tarde en la MLS estadounidense, donde se convirtió en una leyenda del campeonato. Por eso, su actual cargo como seleccionador de la soleada nación caribeña resulta de lo más chocante.

“La gente tiene una idea equivocada de mí”, explica a FIFA.com el excapitán de Polonia con la brisa marina de Antigua y Barbuda colándose a través de la línea telefónica. “Todos esos gritos son sólo pasión”.

Nowak jugaba al límite. Era un cerebro creador con un expeditivo álter ego que se crecía con la intensidad del partido. Se formó en la estructura del antiguo Bloque del Este, lo que hizo de él un competidor nato. Con su severo mentón y su fornida complexión, era la viva estampa de un consumado profesional.

Cuando dirigió a Estados Unidos en el Torneo Olímpico de Fútbol de Pekín 2008, así como al DC United y al Union de Filadelfia en la MLS, acechaba en la línea de banda como un poseso. Su adusta personalidad auguraba cierta fricción a su llegada a Antigua y Barbuda el año pasado.

El concepto del tiempo “Digamos que impuso algunas pautas”, declara el veterano arquero de Antigua y Barbuda Molvin James sobre su nuevo técnico. El héroe de los Benna Boys que eliminaron a Haití de camino a Brasil 2014 nos habló de Nowak con verdadero afecto. “Quiere que nos acostemos temprano y nos levantemos temprano. ¡Desayuno a las diez en punto quiere decir a las diez en punto, no a las diez y cuarto! Ahora aparecemos todos diez minutos antes”.

Nowak admite que tuvo que poner los puntos sobre las íes: “Me di cuenta de que el tiempo es algo fluido aquí en las islas”, apunta el Jugador Polaco del Año en 1996. “Tuve que establecer ciertas reglas al respecto, y puede que no a todo el mundo le gustaran”.

Sin embargo, ahí acabaron las diferencias entre Nowak y sus nuevos pupilos. Al final no fue tanto un choque cultural como un intercambio cultural, un respeto mutuo entre un veterano profesional y un grupo de aspirantes nacidos en un lugar con poca tradición en este deporte. El entrenador se refiere a sus jugadores, la mayoría de ellos futbolistas a tiempo parcial, con cariño y generosidad. “Quiero mostrarles el camino, ayudarles a comprender que hoy pueden estar aquí y mañana en el Real Madrid o en el Liverpool”.

“Es un gran tipo”, asevera Javorn Stevens. A sus 17 años de edad, el joven es una de las grandes promesas de Antigua al que Nowak augura un brillante porvenir. “A lo mejor ve algo especial en mí, pero sé que quiere que todos nosotros hagamos algo con nuestras vidas y que sepamos que este es nuestro momento”, añade Stevens, quien seguramente será titular junto al máximo goleador histórico del país, Pete “Big Pete” Byers, en los próximos preliminares de la Copa Mundial.****

Momento propicio Sobre lo que está sucediendo en Antigua y Barbuda, Nowak dejó claro que lo importante no es él. “Mi carrera ya terminó”, dijo socarrón. “Cuando un equipo gana algo, nadie ve al técnico levantando la copa. ¡Lo importante son los jugadores!”

A mediados de semana, Antigua recibirá a la vecina Santa Lucía en su primer clasificatorio para Rusia 2018. Para el polaco, lo esencial es que sus hombres reconozcan la oportunidad que tienen ante sí.

“No quiero un equipo de pequeños Nowaks”, asegura, ansioso por aclarar la situación. “En efecto, soy exigente, pero no quiero quebrantar la mentalidad de estos jugadores, quiero que puedan expresarse, quiero que sepan que es su momento, por ellos y por su país”.

En ese instante, la voz de Nowak adquiere un tono más amable. “Admiro muchísimo a estos chavales”, afirma sobre el combinado local, que entrena antes y después del trabajo o de ir a clase. “No tienen mucho que comer, y aun así nunca se quejan. ‘Sigamos’, dicen al final de cada sesión. Llevan una vida dura, pero la afrontan con una sonrisa”.

Un reducido contingente afincado en Inglaterra se incorporará a la concentración antes del duelo con Santa Lucía, lo que supone un pequeño problema para Nowak. “Necesito que sepan que no pueden venir tan campantes y erigirse en jefes”, advierte acerca de los que desempeñan su oficio en Gran Bretaña, en su mayoría en las ligas inferiores. “Tienen que respetar al equipo que está aquí y el trabajo que estamos haciendo”.

Para este Nowak, más mayor y más sabio, la disciplina es jugar de la manera adecuada. “No quiere que enviemos el balón hacia arriba y corramos detrás”, puntualiza James, el guardameta que se dispone a abordar sus terceras eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA™. “De hecho, es un tipo bastante relajado. Viene a decirnos cara a cara, en persona, lo que quiere, no nos grita delante de todo el mundo ni intenta avergonzarnos. Siempre le hacemos caso”.