Los Azzurri arruinan el cuento de verano alemán

  • #WorldCupAtHome repasa el apasionante Alemania-Italia de 2006

  • Semifinal intensa con desenlace de infarto al final de la prórroga

  • Fabio Grosso, héroe de un pueblo y pesadilla de otro

Alemania vivía un sueño desde que se dio el saque inicial a “su” Copa Mundial de la FIFA 2006™, y el combinado anfitrión se imaginaba que lo prolongaría hasta la final y conquistaría su cuarto título mundial. Italia se había mostrado menos dominadora, pero había hecho gala de solidez para auparse hasta las semifinales. Y la Nazionale volvió a apoyarse en su férrea defensa para hacer frente al juego ofensivo y atractivo de Jürgen Klinsmann, hasta acabar imponiéndose en los últimos instantes de un encuentro repleto de suspense e intensidad.

📝El resumen

[[flag-ger-s]] Alemania 0-2 (t.s.) Italia [[flag-ita-s]]

4 de julio de 2006, Westfalenstadion, Dortmund

⚽ Goleadores:

Italia: Fabio Grosso (119’), Alessandro Del Piero (120’+1)

Alineaciones:

  • Alemania: Jens Lehmann, Arne Friedrich, Per Mertesacker, Christoph Metzelder, Philipp Lahm, Sebastian Kehl, Michael Ballack ©, Tim Borowski (Bastian Schweinsteiger, 73’), Bernd Schneider (David Odonkor, 83’), Miroslav Klose (Oliver Neuville, 111’), Lukas Podolski

  • Italia: Gianluigi Buffon, Fabio Grosso, Fabio Cannavaro ©, Marco Materazzi, Gianluca Zambrotta, Gennaro Gattuso, Simone Perrotta (Alessandro Del Piero, 104), Andrea Pirlo, Mauro Camoranesi (Vincenzo Iaquinta, 91’), Francesco Totti, Luca Toni (Alberto Gilardino, 74’)

🤓 El contexto

Hacía 52 años desde que Alemania conquistó su primer título mundial, y 16 desde que ganó el tercero y último hasta ese momento. Italia también lucía tres títulos en su palmarés; el último en 1982. Eso equivale a decir que esta semifinal era un duelo entre las dos mejores selecciones de la historia de la competición exceptuando a Brasil y sus cinco estrellas.

La Nazionale partía con la historia a su favor, tras permanecer invicta en 4 partidos mundialistas contra la Mannschaft, incluida la épica semifinal de 1970 y la final de 1982. Pero los anfitriones tenían la ventaja de jugar en su estadio fetiche de Dortmund, donde no habían perdido jamás en 14 encuentros. Ante 65.000 aficionados entregados a su causa, y tras haber cautivado a todo el país con sus resultados, su estilo de juego y su mentalidad, los alemanes llegaban con confianza, después de haber eliminado a Argentina en los penales en la ronda anterior. A su vez, Italia tampoco había vacilado contra Ucrania (3-0)...

⚔ Las claves del partido

Cuando falta una pieza clave…: Si bien Ballack, Klose o Podolski eran las figuras principales de una Alemania ultraofensiva desde el comienzo del torneo, Torsten Frings era el motor del equipo, tanto por su actividad por delante de la defensa como por su importancia en la construcción de los ataques. Su baja por sanción modificó todo el sistema de Klinsmann, que sacó como titulares a Tim Borowski y Sebastian Kehl, habituales suplentes. Nunca se sabrá lo que habría pasado con Frings, pero sin él, Alemania se mostró menos inspirada en ataque, se vio dominada en la posesión (43% frente a 57%), y acabó inclinándose.

Imprecisiones e indecisión: Durante 118 minutos, asistimos a una batalla táctica equilibrada que permitió a Alemania demostrar que también sabía defender, y a Italia confirmar que era una experta en la materia (gracias sobre todo a la autoridad de Cannavaro y a la solidez de Materazzi, quien hizo olvidar que normalmente no era más que el suplente del lesionado Alessandro Nesta). En la faceta ofensiva, Klose y Toni parecían casi invisibles, y las tentativas de Schneider, Borowski y Ballack por parte alemana eran imprecisas, al igual que las de Perrotta y Grosso en las filas italianas. Buffon desquició a Podolski en un par de ocasiones, y a Lehmann le salvó su poste en una jugada individual de Gilardino. Así pues, en el minuto 119, la tanda de penales parecía inevitable…

Dos pases de genio: El minuto 119 fue el momento elegido por Pirlo para recuperar el balón en la frontal del área tras un saque de esquina mal despejado, y para sacarse de la manga un pase genial entre tres defensas alemanes. Ninguno de los 65.000 espectadores, ni de los millones de telespectadores que estaban ante su pantalla lo vieron venir. Nadie salvo Fabio Grosso, que batió a Lehmann con un zurdazo de rosca cruzado. Los alemanes apenas tuvieron tiempo de volver a sacar de centro cuando Gilardino, tras un robo de balón colosal de Cannavaro y un balón lanzado hacia delante por Iaquinta, tuvo otra inspiración genial para asistir a Del Piero de un taconazo. Otro disparo de rosca, esta vez desde el otro lateral del área, y Alemania hincó su segunda rodilla en el suelo.

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🌟 La estrella

Él no lo sabía todavía, pero Fabio Grosso, que puso fin al sueño de Alemania, iba a ser también el héroe de la final al convertir el último lanzamiento en la tanda de penales contra Francia. La decisión de Marcello Lippi de confiarle esa responsabilidad vino de su épica contribución al final del partido contra Alemania, pero también del hecho de que ya había sido decisivo provocando el penal que dio la victoria a Italia en los últimos instantes del choque de octavos contra Australia. “Porque eres el hombre del último minuto”, le diría Lippi en el momento de enviarle hacia su destino: el de darle a Italia su cuarto título.

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🎙️Lo que se dijo

“Cuando vi que Andrea tenía el balón en los pies, las probabilidades de que el balón me llegase aumentaron. Algunas veces no te mira, pero encuentra el momento perfecto para pasártelo. Tenía el presentimiento de que iba a llegarme, y llegó”. Fabio Grosso.

“Es un sueño que hemos cumplido. Hemos dominado el encuentro y hemos sido mejor equipo. Los jugadores se han superado y han estado ejemplares. Realmente, han hecho lo que esperaba de ellos, con mucho entusiasmo. Estoy muy orgulloso de este equipo”. Marcello Lippi, seleccionador de Italia.

“Ha sido un partido muy reñido. Las dos selecciones han tenido sus opciones durante el tiempo reglamentado. Mis felicitaciones a los italianos; nos han pillado justo al final marcando dos goles muy bonitos. Estamos muy decepcionados, pero podemos estar orgullosos de nuestro equipo”. Miroslav Klose.

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🔜 ¿Qué pasó después?

En Berlín, Italia se reencontró con Francia para dirimir otro gran clásico. Al cabo de 120 minutos de emoción, marcados por las genialidades y el instante de locura de Zinedine Zidane, pero también por el talento y la seguridad de Buffon, Cannavaro y Materazzi, los Azzurri conquistaron su cuarto título mundial. Los alemanes secaron sus lágrimas ganando la “final de consolación” contra Portugal; y la generación de los Lahm, Schweinsteiger, Klose o Podolski alcanzaría la consagración coronándose ocho años más tarde en Brasil.

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