La batalla de Santiago

3 may. 2018

Será recordado como uno de los partidos más violentos de la historia de la Copa Mundial de la FIFA. Pero allí estaba Ken Aston, un árbitro que aportaría una herramienta revolucionaria al fútbol.

En aquel partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA Chile 1962, los anfitriones se enfrentaban a Italia y lo que se vio en el campo fue casi una batalla campal. Allí hubo al menos un gancho de izquierdas, una nariz rota y dos expulsiones. Además, la policía tuvo que intervenir en varias ocasiones. Finalmente, la Roja se impuso por 2-0.

Cuatro años más tarde Aston presenció, ya como Presidente del Comité de Árbitros, otro bronco partido entre Inglaterra y Argentina en la cita mundial de 1966. Ese otro caldeado encuentro hizo reflexionar a Aston: los árbitros necesitaban un medio para poder comunicar sus decisiones.

Durante un paseo por Londres, Aston vio cómo un semáforo cambiaba de ámbar a rojo. Y, en ese preciso momento, nació la idea de las tarjetas rojas y amarillas, que se implantaron cuatro años después en la Copa Mundial de México 1970.