El indiscutible Brasil, los medallistas y un estreno de altura

  • Los brasileños justificaron el oro con juego y números

  • Rusia y Egipto completaron el podio

  • Argentina, una sorpresa inesperada

Se esperaba por su inicio con gran expectativa y se pasó más rápido que gol de Brasil: el Torneo Olìmpico Juvenil de Fútsal Masculino Buenos Aires 2018 ofreció un muy buen nivel de juego sub-18, fue un éxito de público y dejó una gran imagen de la disciplina en su estreno histórico en el programa olímpico.

Fueron 26 partidos jugados en apenas 12 días, un calendario apretado para los 10 equipos participantes, que tuvieron plantillas de apenas 10 jugadores. Una exigencia mental y fìsica que sin embargo no hizo mella en el nivel de juego. Los miles de espectadores que pasaron por el Estadio Principal de Fùtsal, en Tecnópolis, y por el CeNARD disfrutaron un certamen que dejó un gran campeón, medallistas merecidos y un promedio de gol de 6,69 por partido.

El campeón Brasil se colgó la medalla dorada y nadie puede decir que lo hizo de manera injusta. Fue el mejor equipo del torneo. Basado en los goles de Guilhermão, el temple del capitàn Neguinho y las manos de hierro de Françoar, los brasileños terminar cantando "¡Brasil conquista Argentina!" en el vestuario de Tecnópolis. Ganaron sus 6 partidos y en 4 de ellos ya iban por delante del marcador antes del minuto 2 -incluyendo la semifinal contra Argentina y la final ante Rusia-.

Fueron el equipo más goleador con 32 tantos -7 más que Argentina, el segundo- y quienes menos remates necesitaron para convertir entre los semifinalistas: un promedio de 7,8 tiros al arco por gol. Vencieron dos veces a Rusia, a la RI de Irán, a Argentina... Campeones indiscutibles.

Los otros medallistas Rusia, con un tipo de juego esquematizado y el poder fìsico de mucho de sus jugadores, no pudo con los brasileños en el encuentro decisivo pero completó un torneo muy bueno, con el gigante Danil Karpiuk y la solvencia en la portería de un elástico Denis Subbotin como mejores valores.

Egipto ganó el bronce de manera algo inesperada pero fue un logro ajustado al nivel mostrado por un equipo siempre guerrero, que jugó muy bien al contragolpe y que tuvo en Belal Elsayed, Youssif Mohsen y el meta Abdelrahman Algarwany tres puntales clave. Jugó dos veces ante los locales y no perdió. Es más, en el partido del tercer puesto remontó un 0-3, único equipo del torneo en hacerlo.

La sorpresa Argentina llegó con mucha ilusión, jugó siempre a pabellón colmado pero sus buenos momentos fueron esporádicos. Comenzó igualando agónicamente con los egipcios, perdió con Irak, pasó de ronda con una gran goleada ante Panamá y desperdició una gran ventaja a favor en el duelo del bronce. Lo mejor se le vio en esos primeros minutos del segundo tiempo de la semifinal, cuando fue el único equipo que hizo tambalear a Brasil.

¿Sabías que...? Eslovaquia fue el equipo que menor posesión del balón disfrutó en el torneo: apenas un 33,5 por ciento.