Oliseh: "Nuestra medalla de oro tiene un valor especial"

3 ago 2021
  • 25º aniversario de la medalla de oro de Nigeria

  • Fue un éxito sin precedentes para el fútbol africano

  • Sunday Oliseh rememoró el triunfo de las Súper Águilas

El martes 3 de agosto se cumplen 25 años de la victoria de Nigeria en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino de Atlanta 1996. Aquel fue un éxito sin precedentes en la historia del fútbol africano y el cenit de la generación de oro de las Súper Águilas. El combinado africano jugó de tú a tú con las grandes potencias mundiales desplegando un fútbol atlético e inspirado que causó sensación. Además, de camino a lo más alto de pódium derrotó entre otras a Brasil y Argentina.

El mediocampista Sunday Oliseh, que entonces tenía 22 años, fue uno de los grandes artífices de aquella epopeya. El ex del Ajax y del Juventus rememoró para FIFA.com aquella apasionante aventura.

Sunday Oliseh, este año ha publicado un libro que rememora la edad de oro del fútbol nigeriano. ¿Qué le llevó a escribirlo?

Hay una ausencia total de documentación sobre ese periodo. Las imágenes y los testimonios son muy limitados. Mi motivación era ayudar a mis compatriotas, así como a los africanos en general. La mayor parte de la gente no sabe qué hicimos para llegar tan lejos. Al compartir todo eso, podemos sacar a la luz los obstáculos que tuvimos que superar y cómo logramos hacer frente a los retos. También rememoro nuestros fracasos, porque los hubo.

¿Por qué el título "Audacity to refuse"?

Creo firmemente que si se quiere triunfar en la vida, sobre todo con las realidades del mundo moderno, hay que tener la audacia de rechazar las limitaciones que los otros nos imponen. Siempre te van a poner una barrera delante y tu éxito dependerá de cómo lo aceptes. En mi caso, siempre me negué a que me dijeran que no podía aspirar a tener el 100%, que tenía que conformarme con el 20%. Trabajé duro porque creía en mí mismo y eso es lo que siempre me ha guiado.

¿Qué es lo que suscita más curiosidad sobre ese periodo?

Lo que más interesa a la gente son las dificultades que tuvimos que superar para ganar los Juegos Olímpicos. Y también el fracaso en la Copa Mundial 2002, que rompió al equipo y puso punto final a la era de las Súper Águilas. Es un libro que responde a la curiosidad de la gente sobre ese periodo sacando a la luz todos los aspectos positivos de aquella época y todos los sacrificios que tuvo que hacer esa generación.

Jay-Jay Okocha, Nwankwo Kanu, Taribo West, Daniel Amokachi, Victor Ikpeba, usted mismo... ¿Cómo explica tal concentración de talentos en una sola generación?

La determinación y la dedicación y también la suerte de encontrarnos todos a la vez en la cima de nuestras carreras para crear un equipo extraordinario. Cada uno de esos jugadores tenía sed de triunfo y quería labrarse un nombre.

¿Cuál era su estado de ánimo al llegar al los Juegos Olímpicos en 1996?

Explico en detalle en mi libro por qué cada jugador llegó tan decidido a los Juegos Olímpicos. Les consulté durante el proceso de escritura y me confirmaron que todos teníamos esa sed de triunfo, además de las ambiciones propias de cada uno. Y luego, por el camino, descubrimos nuestra motivación común.

Usted declaró que Nigeria habría podido ganar la Copa Mundial de la FIFA 1994, donde los suyos cayeron eliminados en octavos ante Italia...

Siempre he pensado que ese año teníamos el potencial para ganar. Todos los ingredientes estaban ahí, pero las circunstancias generales no nos fueron favorables. En todo caso, eso no tiene nada que ver con el grupo, que tenía el talento suficiente para llegar hasta el final.

En Atlanta 1996 empezaron con dos victorias, contra Hungría (1-0) y Japón (2-0). ¿Les sorprendió ese comienzo impecable?

No, porque estábamos muy decididos. Recuerdo cómo ansiábamos hacernos con los tres puntos. Contra Brasil, en el tercer partido, cometimos un solo error y lo pagamos caro. A nuestro entrenador le enfureció esa derrota.

Ronaldo fue el autor del gol de la victoria. Entonces solo tenía 20 años. ¿Qué impresión le produjo?

No sabía que se iba a convertir en el mejor jugador del mundo, pero estaba clarísimo que tenía algo que los demás jugadores no tienen. Ronaldo era excepcional. Nos causó todo tipo de problemas.

Su expulsión en cuartos ante México le impidió disputar la revancha contra Brasil en semifinales, que ganaron 4-3 con gol de oro. ¿Qué recuerdo guarda?

Teníamos sentimientos encontrados al abordar ese partido, pero durante el encuentro nos afianzamos. Ellos tenían dos futbolistas que podían haber sido perfectamente jugadores del año, Ronaldo y Rivaldo. Tenían un equipo excepcional, pero nosotros nos sentíamos también bien y no teníamos miedo a nadie. Nos sentíamos tan buenos como ellos, si no mejores. Esta confianza permitió a nuestros jugadores fichar por los mejores clubes tras las Olimpiadas.

Ariel Ortega (Argentinien, Mitte) gegen Sunday Oliseh (Nigeria, li.) - PUBLICATIONxINxGERxSUIxAUTxHUNxONLY (aflo008)

La selección de Argentina a la que derrotaron en la final también era temible…

Sí, tenían a Hernán Crespo, Ariel Ortega, Claudio López, Diego Simeone, Roberto Ayala… Al igual que contra Brasil, recibimos un gol en contra rápidamente por falta de concentración. Nos exponíamos demasiado. No siempre empezábamos nuestros partidos de la mejor manera, pero los acabábamos bien. Éramos superiores a nuestros rivales físicamente. Eso fue gracias a nuestra llegada temprana a Atlanta y a nuestra larga preparación. Ya llevábamos dos semanas allí cuando llegaron el resto de los equipos y tuvimos tiempo de aclimatarnos.

¿Qué impresión le causó Argentina?

Nos parecieron muy potentes. Nos respetaron más en la segunda parte y tuvimos la sensación de que les podíamos hacer daño. Estábamos decididos a volver a casa con la medalla de oro. Para ese grupo, perder nunca fue una opción.

¿Qué sintió al oír el pitido final sabiendo que eran medalla de oro?

Uff… (risas). Es algo que no se puede imaginar. Dada la manera en la que ganamos, no nos sorprendió. Pero nos invadió una alegría extática que nunca antes habíamos sentido. Está muy bien ganar la Copa Africana de Naciones, por ejemplo. Pero ganar los Juegos Olímpicos es como ser campeón del mundo. Además, habíamos derrotado a equipos como Brasil y Argentina para lograrlo y la calidad de esos rivales hace que nuestra medalla de oro tenga un valor especial. Cada vez que me acuerdo se me pone la piel de gallina. Es algo en lo que no piensas cuando empiezas tu carrera como futbolista. Te dices que la medalla de oro es para los demás. Pero cuando la ganas, la alegría es indescriptible.