La obsesión de River por Japón

11 dic 2015
  • Desde que ganamos la Libertadores me crucé con mucha gente que me decía que no le importaba ni el torneo (argentino) ni la Copa Sudamericana, que sólo quería el Mundial. A cualquier lado donde íbamos lo primero de lo que te hablaban era de Japón.

Leonel Vangioni acelera la adaptación a las 12 horas de diferencia que hay entre Argentina y Japón pero está donde quiere estar cualquier integrante del Mundo River Plate desde que el equipo se clasificó para disputar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2015. El torneo es el sueño que rebalsa el cuerpo de todos al punto de que lo que le cuenta el lateral izquierdo a FIFA.com es apenas un reflejo de la locura japonesa que se vive en el club argentino tras haber ganado la Copa Libertadores de América.

Ese 5 de agosto hubo un himno que se impuso sobre cualquier otro en las tribunas del estadio Monumental. “Y sí, señor, de la mano del Muñeco vamo’a Japón”, cantaron los hinchas bajo un primo del Diluvio Universal que cayó esa noche sobre Buenos Aires.  La canción, que subía todavía más decibeles en esa frase, atronó en cada partido de estos meses pese a que nivel de juego y resultados estuvieron lejos del que los hizo campeones de América. El por qué se explica en parte con la anécdota de Vangioni pero no alcanza con conocer la importancia de un Mundial de Clubes. El grito homenajea al técnico, el Muñeco Marcelo Gallardo, ídolo como jugador y hoy gurú de la estrategia, pero la otra referencia sentimental es el destino: Japón, la obsesión de muchos argentinos, el bronce.

"Esas transmisiones a la mañana temprano… Me acuerdo de la final del Milan con Vélez (año 1994), recuerdo imágenes de River con la Juventus (1996)", viaja a la infancia Lucho González. "El futbolero se levantaba a las 6 de la mañana para mirar el partido", suma Vangioni. El recuerdo es el de las madrugadas delante de la tele viendo la vieja Copa Europeo-Sudamericana que se jugaba en el estadio Nacional de Tokio, el antecedente del Mundial de Clubes. Para quienes la jugaron en los ’80 o ’90 como Independiente, Argentinos Juniors, Vélez Sarsfield, Boca Juniors o River, un Mundial de Clubes en Japón es más que un Mundial de Clubes. Tiene una carga simbólica que no arraiga en ningún otro punto del planeta.

Ansiedad japonesa Los Millonarios fueron campeones en 1986 y perdieron en 1996. Hoy vuelven tras largos 19 años y luego de haber cruzado un desierto largo que en la temporada 2011-2012 incluyó lo imposible: jugar en segunda división.

"Desde que empecé en el club a los 8 años siempre se respiró (esa obsesión con Japón). Es un momento de mucha gloria para el club, pero creo que la expectativa es mayor ahora que en el ’96 con la Juve", no duda Javier Saviola, que por esos años todavía jugaba en las inferiores y vio de cerca un ciclo glorioso que después vivió como profesional.

"Antes la gente de River estaba acostumbrada a ganar títulos, a tener grandes equipos. Después vino esa racha de varios años en los que el club empezó a bajar en todo sentido y la gente se fue haciendo todavía más hincha por haber vivido y acompañado esos momentos tan duros. Y ahora, volver a vivir lo que se vivía antes es una carga tremenda en la cabeza del hincha. En la calle se nota la ansiedad".

El reflejo de la obsesión de la calle es el cantito al Muñeco y el mosaico con la bandera de Japón que desplegaron los hinchas en una tribuna el día del Superclásico contra Boca, en septiembre. El del club, la jornada de actividades culturales japonesas que se organizó en octubre o la actual campaña de marketing para el torneo, que viste a los futbolistas como samuráis. El de los jugadores, el festejo con banderas japonesas en el autobús con el que dieron la vuelta olímpica al ganar la Libertadores.

"Nunca se me pasó por la cabeza tener la posibilidad de jugar una competencia tan extraordinaria”, afirma Lucho González. "Nosotros tomamos un Mundial de Clubes como si fuese tocar el cielo con las manos".

Apoyo Monumental Serán alrededor de 15.000 hinchas que se estima están viajando o viajarán en los próximos días para apoyar al equipo en la semifinal del 16 de diciembre en Osaka y, si hay festejo, clavarle los ojos al FC Barcelona el 20 de diciembre en Yokohama buscando ser campeón del mundo.

"Cualquiera que te cruzabas te decía ‘nos vemos en Japón’. Va a ser algo impresionante el apoyo que vamos a tener. A nosotros nos va a dar mucha fuerza", revela Vangioni. "Nos ha pasado en Brasil y Paraguay por la Libertadores. La pasión y la locura que siente la gente de River a nosotros nos ha ayudado muchísimo para lograr lo que logramos en estos años".

El Piri además espera apoyo local más allá de messis y neymares por lo que vio en agosto cuando le ganaron la Copa Suruga Bank al Gamba Osaka. "Había muchos hinchas japoneses que cantaban canciones de River. Fueron cosas muy locas. ¡Lo que va a ser en el Mundial! Qué lindo va a ser jugarlo". Tras una espera de cuatro meses que pareció de 19 años, a él y a River le faltan pocos días para comprobarlo.

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