Ambriz, con unas Águilas muy humanas

10 dic 2015

Siempre que el destino le dio a elegir, Ignacio Ambriz escogió la pelota. Primero de muy joven cuando prefirió la ilusión de ser futbolista sobre la delincuencia y luego, ya concretado el sueño, sobre la tentación del alcohol. Por eso ahora, que vive su faceta de entrenador del Club América, a nadie le sorprende que una de sus mayores virtudes de cara a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2015 sea el contacto humano y la motivación.

"El fútbol ha sido casi toda mi vida", confiesa en exclusiva a FIFA.com. "Me ha dado una familia, un estatus y respeto. Me ha ayudado a salir de mi barrio, a evitar el alcoholismo… El fútbol te hace vivir en una burbuja donde todo es fácil y alcanzable, así que les digo a mis muchachos que no le rasquen para que no se ponche y les pueda pasar algo. Ayudo a orientarlos, a que cuiden el dinero, que lo sepan invertir bien. Con todas mis experiencias trato de llegar al jugador en la parte humana y que se vuelva humilde y trabajador", completa Ambriz, integrante del plantel mexicano que disputó la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994.

Quince años después... Por eso, de cara a la aventura del América en el país del sol naciente, no duda en apelar a la cercanía para motivar a los suyos. "Les pido que lo disfruten, que hay muchos jugadores que no tienen la posibilidad estar en un Mundial. Hay que aprovecharlo y vivirlo a plenitud. Que recuerden la ilusión que se tenía cuando se empezaba a jugar, que ésta era una de esas metas en la carrera de todo profesional", apunta el técnico de 50 años.

Ahí, Ambriz vivirá momentos de presión, pues tomó las riendas de las Águilas ya con el pasaje obtenido. "Me gustaría decir que me tocó ganar la Concachampions y luego la recompensa de dirigir el Mundial. Pero el fútbol de ahora es así, no hay garantías de que si ganas un torneo vayas a seguir dirigiendo. Hoy yo tengo que aprovechar esa oportunidad", explica, recordando el paso del América en la Liga de Campeones de la CONCACAF 2014/15, donde el uruguayo Gustavo Matosas fue el técnico campeón.

Sin embargo, para Ambriz la historia en la justa mundialista no es nueva. Hace 15 años, con la casaca del Necaxa, tuvo la fortuna de participar como jugador en la edición inaugural la competición. Y, de hecho, el tercer lugar que cosechó es el peldaño más alto al que ha llegado un cuadro mexicano.

"Tuve la fortuna que en el final de mi carrera me encontrara con un Mundial de Clubes con el Necaxa, un equipo con el que logré muchos títulos. Conseguimos el tercer lugar ante equipos de mucha envergadura, ganándole incluso al Real Madrid. Como entrenador ahora es una cosa muy diferente, cambia mucho. Ahora voy a disfrutarlo de una manera distinta. Tengo que estar al pendiente de muchas cosas, de tus jugadores, de la institución, de las familias que viajan... Es un todo del que hay que cuidar", rememora Ambriz, asistente de Javier Aguirre en sus pasos por el Osasuna y el Atlético Madrid.

Por la gloria Ahora que ya sabe lo que es vivir en carne propia un torneo donde cada minuto es vital y los rivales presentan estilos muy variados entre sí, utilizará esa importante experiencia ya como técnico.

"Primero que nada defenderemos nuestro estilo. Vamos a jugar con orden y buscaremos siempre ser intensos a la hora de tratar de recuperar la pelota, tener muy claro cuándo atacar rápido y cuándo mantener más la posición. Pero no me cierro, al final tendremos que estudiar a todos nuestros rivales, si hay que variar un poco nuestra formación o sistema, se hará", fundamenta un entrenador que, a lo largo de su carrera, ha sido muy versátil a la hora de parar a sus equipos.

Las cartas están puestas en la mesa para este técnico al que le ha tocado vivir de todo un poco. Por eso Japón 2015 es una meta más en una vida que pudo ser oscuridad pero que la pelota hizo luz. "Me ilusiona muchísimo superar lo que hice como jugador y llegar a la final. Es cierto que hacen falta muchos pasos, pero hay una ilusión y un sueño. Les pido a los jugadores que lo vivan intensamente, que no nos pase de noche. Debemos aprovechar este momento".

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