Priestman: "Mi atención ha pasado de los Juegos Olímpicos a la Copa Mundial"

13 sept. 2021
  • Bev Priestman guió a Canadá hasta el oro en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino

  • No ha tardado en centrarse en la Copa Mundial Femenina y en el discreto bagaje que presenta su selección

  • También habló del futuro de Christine Sinclair y de la evolución de su equipo 

Si Bev Priestman hubiera decidido charlar con FIFA.com desde una tumbona, sujetando un cóctel y con la medalla de oro colgada al cuello, nadie podría haberle discutido su derecho a hacerlo.

Pero la seleccionadora de Canadá es mucho más que una campeona olímpica. Es una persona que, contra todo pronóstico, dirigió a su equipo hasta su primer oro en una competición global, y lo hizo como la entrenadora más joven—y con diferencia— del torneo.

Y lo que es aún más asombroso: Priestman consiguió todo eso cuando apenas llevaba nueve meses en el cargo, tiempo suficiente, según su capitana, para liderar una transformación radical.

“Bev cambió la actitud del equipo”, dijo Christine Sinclair, entusiasmada con la capacidad táctica y de motivación de la entrenadora inglesa. “Nos inculcó un sentido de la convicción, de la confianza, de la valentía, como nunca antes lo habíamos visto”.

En otras palabras: si alguien merecía un tiempo para disfrutar de sus éxitos, descansar con la satisfacción del deber cumplido y brindar por ella misma, esa era Priestman. Sin embargo, quienes conozcan a esta mujer de 35 años no se extrañarán de que no la encontrásemos en la piscina, sino en su despacho —con el chándal puesto y bolígrafo en mano—, planificando con diligencia cómo mantener y estimular el notable crecimiento de Canadá.

En torno a este asunto principal giró su diálogo con FIFA.com. Además, Priestman repasó los momentos clave en su camino al oro olímpico y sus prioridades a la hora de trazar el rumbo para 2023.

TOKYO, JAPAN - AUGUST 06: Head Coach of Team Canada Bev Priestman celebrates with her team following her teams victory to win the gold medal during the Gold Medal Match Women's Football match between Canada and Sweden at International Stadium Yokohama on August 06, 2021 in Yokohama, Kanagawa, Japan. (Photo by Naomi Baker/Getty Images)

FIFA.com: Ahora que ya han pasado unas semanas desde que concluyó Tokio 2020 y de aquella noche en la que ganaron el oro en Yokohama, ¿cuál es su balance? Bev Priestman: Creo que me he dado cuenta de que es aún más grande de lo que pensaba que era en ese momento. Aquella noche fue difícil de asimilar, pero desde que volvimos aquí y comprobamos las reacciones y la repercusión que ha tenido ese triunfo, he comprendido un poco más la enormidad de lo que significa.

Dicho esto, mi cabeza no tardó mucho tiempo en empezar a fijarse en el siguiente objetivo. No lo puedo evitar. Pasados los dos primeros días, en lo único que pienso es en la Copa Mundial y en llegar bien preparadas. No quiero que lo de Tokio sea flor de un día. Nuestra selección no ha brillado en los Mundiales, pero los Juegos Olímpicos se nos dan bien. La gran pregunta que me hago es: “¿Por qué?” En estos momentos no pienso en otra cosa: dónde debo poner mi atención para que las cosas salgan bien en 2023.

Usted ha participado en la Copa Mundial con Canadá e Inglaterra. ¿Cuál considera que es la diferencia principal entre este torneo y los Juegos Olímpicos y que podría ayudar a entender por qué han obtenido resultados tan diferentes? Lo primero que salta a la vista es el tiempo que hay entre partido y partido. En los Juegos Olímpicos está todo muy concentrado y apenas tienes tiempo para pensar, lo cual acarrea algunos problemas, pero los solventamos de manera brillante.

En la Copa Mundial, el tiempo entre partido y partido es mayor, de modo que, en mi opinión, esos periodos intermedios —sumados a un mayor número de selecciones participantes y a las rondas adicionales que hay que superar— son la diferencia principal con la que hay que lidiar. Y eso me lleva a preguntarme: “¿Tal vez haya demasiado tiempo para pensar?” Así que estoy planteándome qué debo hacer para no complicarnos la vida y que todo salga como en los Juegos Olímpicos.

Imagino que, en esas dos ediciones de la Copa Mundial en las que ejerció como ayudante, también hubo cosas que vio que funcionaban bien y otras con las que quizá pensó: “La próxima vez, llegado el caso, lo haré de otra manera”. En los torneos, bien sean unos Juegos Olímpicos o un Mundial, los detalles son decisivos. Si pienso en la semifinal que jugamos con Inglaterra contra Estados Unidos, las diferencias fueron mínimas. Lo que pasa es que, como entrenadora, una siempre quiere aportar más. Y tal vez, al tener cuatro o cinco días entre partido y partido, igual pecamos de querer incorporar demasiadas cosas.

En algunas ocasiones, la decisión más valiente es darles a las futbolistas un día más de descanso, porque la frescura es muy importante en estos torneos. Es algo que aprendí sobre todo en el último Mundial y que traté de implementar en los Juegos. Ojalá podamos trasladar también estas lecciones a Australia y Nueva Zelanda.

En los Juegos Olímpicos, como ha señalado, no hay tregua. No obstante, sé que usted y sus jugadoras, a diferencia de otras selecciones, comentaron lo bien que se lo habían pasado a lo largo de toda su aventura. Teniendo en cuenta lo severas que eran las restricciones en Japón, ¿cómo hicieron para pasarlo tan bien juntas fuera de la cancha? Una siempre oye a los equipos decir lo unidos que están como grupo, pero, con esta selección, era de verdad. No recuerdo ningún momento que me hiciera sentir como el día de la marmota y que nos hiciera venirnos abajo. Estábamos bien preparadas, disfrutamos de estar juntas, y creo que eso se reflejó en el terreno de juego.

Yo sabía que al meternos en una realidad como esta que ha ocasionado la pandemia, en la que no podíamos salir del hotel, tendríamos la oportunidad de hacer que fuera una experiencia única, incluso con todas las dificultades.

Nos centramos mucho en eso, y no solo para el beneficio de las jugadoras. Si algo he aprendido a lo largo de mi carrera es que necesito disfrutar de lo que hago y tener un ambiente desenfadado a mi alrededor. No se puede estar siempre exigiendo más y más, y creo que las futbolistas estarán de acuerdo. Las entrenadoras podemos pecar de ser demasiado intensas y, desde el momento en el que asumí este cargo, quise aportar a una actitud relajada.

Es importante que el grupo sea ambicioso, y todo lo que practicamos en los entrenamientos tenía un fin y un elemento competitivo, porque quiero conseguir eso. Pero con los torneos, las sanciones, etc., todo esto aporta compañerismo al equipo y les ofrece la libertad suficiente para ser ellas mismas y desarrollarse.

Canada players and coach Bev Priestman celebrate victory USA v Canada, international football, Women s semi-final, Tokyo Olympic Games, Olympische Spiele, Olympia, OS 2020, Ibaraki Kashima Stadium, Japan - 02 Aug 2021 USA v Canada, international football, Women s semi-final, Tokyo Olympic Games 2020, Ibaraki Kashima Stadium, Japan - 02 Aug 2021

¿Hubo algún momento especial, dentro o fuera de la cancha, en el que pensara: “Sí, vamos por el buen camino para hacer algo importante aquí”? Hubo dos momentos así en el terreno de juego. De hecho, el primero fue en mi primer partido al frente de Canadá, cuando jugamos contra Estados Unidos en la Copa SheBelieves.

Nos faltaban cinco o seis futbolistas destacadas por lesión o por culpa de las restricciones propias de la pandemia, y nos ganaron con un gol en el minuto 79. Sin embargo, recuerdo estar de pie en la banda y pensar: “Caray, podemos conseguirlo”. Ya habíamos comentado que queríamos cambiar el color de nuestra medalla, pero en ese momento, cuando estaban contra las cuerdas, vi que mis futbolistas alcanzaron un nuevo nivel.

El segundo es el partido contra Brasil en Japón. Aquel fue, de hecho, mi momento álgido en el torneo. La gente pensará que fue ganar el oro, ya lo sé, pero creo que aquella noche no fui consciente del todo. Eso sí, cuando ganamos a Brasil, en mi interior estaba convencida de que íbamos a llegar a lo más alto. Volvimos a cruzarnos con Estados Unidos, de manera que se cerró el ciclo que se había abierto en mi primer encuentro en el banquillo, y de camino al estadio pensé: “Este partido lo ganamos”.

Fuera del terreno de juego, los momentos más destacados son los pequeños detalles. Las jugadoras organizaron una competición de Mario Kart, y ver el buen rato que pasaron fue fantástico. Esas son las pequeñas cosas que marcan diferencias.

KASHIMA, JAPAN - AUGUST 02: Jessie Fleming #17 of Team Canada celebrates after scoring their side's first goal from the penalty spot during the Women's Semi-Final match between USA and Canada on day ten of the Tokyo Olympic Games at Kashima Stadium on August 02, 2021 in Kashima, Ibaraki, Japan. (Photo by Alex Livesey - FIFA/FIFA via Getty Images)

En el apartado psicológico, ¿qué importancia tuvo vencer a Estados Unidos, dado su estatus en el fútbol femenino y su dominio histórico sobre Canadá? ¿Y cómo de significativo puede ser para su selección de cara a otras competiciones continentales o globales? Es algo inmenso. En la antesala del partido hice hincapié en alejarnos de toda esa historia de rivalidad entre Canadá y Estados Unidos. Mi mensaje principal era que, si seguíamos fijándonos en el último capítulo de la historia, jamás escribiríamos el siguiente. Les dije a mis futbolistas que lo único que importaba era este equipo en este momento, y no lo que hubiera pasado en otros torneos o durante no sé cuántos años.

Creo que el hecho de contar con una nueva hornada de jugadoras que no habían vivido esas experiencias anteriores nos ayudó. Fue, sin duda, uno de los ingredientes principales. Y a la pregunta de si servirá de inyección de moral a mis futbolistas la próxima vez que se enfrenten a Estados Unidos, seguro que sí.

No obstante, en aquel momento, insistí en subrayar que aquel partido no podía ser nuestra final. Nos habíamos centrado en cambiar el color de nuestra medalla y, si ganábamos aquel partido, ya lo tendríamos hecho. Mi mayor preocupación era que llegásemos a la final satisfechas por haber cumplido nuestro objetivo y haber vencido a Estados Unidos. Era importante evitar que aquel partido definiera nuestra actuación en los Juegos Olímpicos.

Ha hablado de la nueva hornada de jóvenes que brillaron en Japón. Después de haber sido su seleccionadora en las categorías inferiores en su etapa anterior, ¿cuál fue su satisfacción al verlas explotar de esa manera? Fue como cerrar un ciclo. En mi primera etapa en Canadá, Jessie Fleming fue mi capitana en la Copa Mundial Sub-17 de Costa Rica, y aún recuerdo el gol de falta que marcó contra Alemania en nuestro primer partido. Verla dar un paso adelante en momentos tan importantes, y marcar cuatro goles desde los once metros... Tiene la valentía que le pido a todo el equipo. Y son muchas más. Julia Grosso también formó parte de aquellas selecciones juveniles, y antes de que sustituyera a una compañera en la final, le dije: “Vas a ser la chica que sale y le da la medalla de oro a esta selección”.

En el extremo opuesto del espectro de edad se encuentran algunas veteranas con una gran influencia, su capitana incluida, que estarán evaluando ahora mismo si retirarse o no en este gran momento. ¿Esta preparada para entablar conversaciones complicadas con esas jugadoras? ¿Cómo ve su futuro? De momento, he optado por darles su espacio. Ya oyeron a Christine al término de la final: prefiere no tomar ninguna decisión en caliente, ya sea en un buen momento o en un mal momento. Y me pareció importante dejarlas que tomaran aire, que volvieran a su vida normal y no presionarlas para que tomen decisiones importantes.

Siempre, desde que asumí el cargo, he sido consciente de que era muy probable que hubiera un periodo de transición al término de los Juegos Olímpicos. Gran parte del trabajo que hice antes de viajar a Japón consistió en ampliar la lista de futbolistas para ver no solo de qué disponíamos para el equipo olímpico, sino también de cara a la Copa Mundial y más allá.

No me malinterpreten: si perdemos ahora a estas jugadoras, con la calidad que tienen y la cantidad de partidos internacionales que han disputado, perderíamos una experiencia de un valor incalculable. Y si puedo convencerlas para que continúen un poco más de tiempo, lo haré, por supuesto, pero creo que debemos estar preparadas pase lo que pase.

Tuvimos la sensación, incluso durante los propios Juegos, de que se produjo un relevo en ciertos aspectos. Christine le cedió el penal [contra Estados Unidos] a Jessie, por ejemplo. Sabemos que contamos con un grupo de jugadoras que están listas, y con una medalla de oro en su palmarés, para hacer crecer a esta selección.

Para usted, que está al frente de esta transición, debe de ser muy gratificante comprobar que estrellas veteranas como Christine sean capaces de ver más allá de su estatus personal y que no hagan ni siquiera un mal gesto cuando las sustituyen en una final. Desde luego. Son personas increíbles, y Christine en particular es tremendamente humilde. Cuando hablas o trabajas con ella, no dirías que es la máxima goleadora internacional de todos los tiempos.

Disputó su partido 300 con Canadá en nuestro estreno en los Juegos Olímpicos, pero no quiso ni oír hablar del tema, porque no quería que el equipo se distrajera. Es una actitud que no siempre se da en las jugadoras, y lo que aportan al equipo ella y el resto a nivel humano es increíble. Y volvió a ponerse de manifiesto en Japón.

YOKOHAMA, JAPAN - AUGUST 06: Christine Sinclair #12 of Team Canada shakes hands with Bev Priestman, Head Coach of Team Canada as she is substituted off during the Women's Gold Medal Match between Canada and Sweden on day fourteen of the Tokyo 2020 Olympic Games at International Stadium Yokohama on August 06, 2021 in Yokohama, Kanagawa, Japan. (Photo by Alex Livesey - FIFA/FIFA via Getty Images)

Christine ha elogiado su trabajo en el aspecto táctico y a la hora de inculcar al equipo esa confianza desde su llegada al banquillo. ¿Ha habido algún elemento especialmente importante para usted? No sabría decir si ha habido alguno más importante que otro, pero, a mi llegada, era consciente de que llevábamos ocho partidos sin ganar contra selecciones situadas entre las diez primeras de la clasificación mundial, habíamos encajado muchos goles y habíamos marcado muy pocos. Los números eran bastante desalentadores en ese sentido, pero lo que comprendí al llegar, sobre todo en aquel primer partido contra Estados Unidos, fue que la confianza era la pieza que faltaba en el puzle.

Cuando ya has ganado esa confianza y esa valentía, te liberas y sientes que puedes plantarle cara a cualquiera. También trabajamos el aspecto táctico —no creo que ninguna selección pueda ganar una medalla de oro si no está muy bien preparada tácticamente—, pero insistí mucho en la valentía, en la mentalidad y en la actitud. Quería hacer de Canadá un equipo muy incómodo contra el que jugar, que los rivales temieran que nuestras delanteras les ganaran la espalda, ser muy agresivas y positivas en todas nuestras acciones. La clave fue ser coherente con ese mensaje, identificar lo que éramos y lo que debíamos hacer para subir al podio.

Antes ha mencionado el 2023. ¿Cuáles son las prioridades de aquí a entonces para conseguir que Canadá vuelva a subir al podio? Para empezar, he de incorporar caras nuevas a la selección. Creo que vamos a perder algunas de las piezas clave del equipo y, en cualquier caso, debemos evolucionar.

Solo tuve nueve meses para preparar los Juegos Olímpicos, pero ahora hay tiempo suficiente para hacer crecer y evolucionar esta selección. Es importante incluir ciertas variantes para no ser previsibles y, como ya he dicho, quiero llegar al fondo de la cuestión de por qué Canadá nunca ha desplegado todo su potencial en los Mundiales, así como averiguar qué problemas hemos tenido. Es un gran proyecto en el que ponerme manos a la obra.