La Fundación que inspira y lleva el fútbol a áreas remotas de Australia

14 feb 2019
  • John Moriarty promociona el fútbol entre las comunidades aborígenes

  • Este exjugador es un apasionado defensor de los indígenas australianos

  • Una futbolista de una localidad remota ya ha debutado en la liga nacional

Borroloola es una pequeña localidad situada en el interior del Territorio del Norte australiano, región caracterizada por los paisajes cobrizos.

Y decir que Borroloola es un lugar remoto sería quedarse muy, muy corto. Se tarda como poco un día entero yendo en coche en llegar a la ciudad más cercana, Darwin. El supermercado importante más próximo está nada menos que a 600 kilómetros por pistas polvorientas, y se recomienda comprobar bien que no haya cocodrilos antes de atravesar cualquier cauce fluvial.

Aun así, y a pesar de que el deporte que impera en el lejano norte del país ha sido tradicionalmente el fútbol australiano, el fútbol no deja de progresar en Borroloola, gracias a la contribución de un hombre.

El gran profeta del deporte rey en Borroloola y también entre toda la población indígena de Australia es John Moriarty, un octogenario enérgico, elocuente e impulsado por el firme propósito de triunfar, con una fuerza vital que para sí quisieran muchos a quienes dobla en edad.

Moriarty nació en Borroloola, le interesaba incrementar el número de futbolistas entre los aborígenes australianos y estaba convencido de que un interés activo por el deporte podía cambiar la vida de la gente, por lo que se decidió a actuar. En 2012 se creó la John Moriarty Foundation (JMF), inspirada por esas mismas ideas.

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Los resultados han sido espectaculares. Casi el 90% de los jóvenes de la localidad se han inscrito en el programa, muchos de ellos entrando en contacto con el fútbol por primera vez.

Las becas del programa han dado a los niños la oportunidad de transformar sus vidas al seguir estudiando y practicando el fútbol en Sidney. Han colaborado activamente con él, entre otros, Craig Foster, excapitán de la selección australiana, y Tim Cahill, leyenda de los Socceroos.

La iniciativa ha sido reconocida en el plano mundial. La JMF figuró entre los tres candidatos al Premio de la FIFA a la Diversidad 2018, y fue con ello la primera entidad australiana en lograr una distinción semejante.

Pionero y referente

La fundación de la JMF ya supuso en sí un hito, pero Moriarty siempre ha sido en cierto modo un pionero. Está considerado el primer indígena australiano convocado por la selección nacional, en 1960, con motivo de una gira internacional que no llegaría a fructificar. Cuando Australia se reincorporó a los torneos de selecciones al cabo de siete años de ausencia, una lesión puso fin a su carrera antes de lo previsto.

Moriarty era un extremo pequeño, pero dinámico dentro de la cancha, y decidió llevar su creatividad artística también fuera de ella. Se le encargó diseñar ilustraciones con motivos aborígenes para un par de aviones de Qantas.

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Hace siete años, Moriarty decidió regresar a sus raíces futbolísticas. El programa de la JMF está pensado para reunir a niños de entre 6 y 16 años a través del fútbol y promover la educación, la salud y el bienestar. Su carácter local le ha permitido crear un efecto de flujo positivo con las familias de los muchachos y la comunidad en su conjunto.

“Una parte importante de nuestra misión es permitir a estos niños convertirse en personas dotadas de ambición y una perspectiva clara para poder ver el futuro por sí mismos”, afirma Moriarty. “A mí este deporte me ayudó muchísimo, y espero que pueda dar un futuro mejor a los jóvenes inscritos en nuestro programa”.

De Borroloola a la selección

El éxito está siendo extraordinario. Un 30% de los jóvenes participantes han sido convocados por selecciones de distintas categorías, con las consiguientes oportunidades de viajar y ampliar sus horizontes.

Y este lento ascenso por la pirámide futbolística alcanzó nuevas cotas hace unas semanas, cuando Shay Evans se estrenó con un grande de la W-League, el Sydney FC, convirtiéndose así en la primera jugadora de Borroloola que compite en la liga nacional. El año pasado también actuó con la selección sub-20 australiana.

Los resultados de los indígenas australianos han sido históricamente dispares. En particular, Harry Williams representó al país en la Copa Mundial de la FIFA 1974™, y más recientemente Kyah Simon y Lydia Williams desempeñaron un papel importante con su combinado nacional en las dos últimas Copas Mundiales Femeninas de la FIFA™.

Ahora, gracias al apasionado esfuerzo de Moriarty, Evans y otros jóvenes de Borroloola podrían añadir sus nombres a esta lista en el futuro.