Hussein: "Lo que aplico en la cancha me sirve también en la farmacia"

  • Iniciamos nuestra nueva serie Mujeres en el fútbol con la árbitra Riem Hussein

  • Como farmacéutica, ha percibido directamente las consecuencias de la COVID-19

  • "Les hemos aconsejado, tranquilizado, atendido y abastecido"

Ella es quien manda en el terreno de juego. En calidad de árbitra, se encarga de que se cumpla el reglamento, toma decisiones que nunca son del gusto de todos y, de vez en cuando, debe sancionar con medidas disciplinarias las conductas antideportivas. La actividad deportiva también se ha detenido estos días para Riem Hussein.

"Echo mucho de menos el fútbol", cuenta a FIFA.com. "En realidad, mi vida profesional tampoco ha cambiado tanto. Además de ser árbitra, siempre he tenido mi trabajo a jornada completa. Ahora me falta la competición deportiva. Sigo entrenando muy minuciosamente, quizá incluso más que cuando hay competición, porque ahora puedo planificarme los entrenamientos como yo quiera. No tengo partidos, viajes ni otras cargas entre medias. De modo que, en ese sentido, mi vida se ha vuelto algo más tranquila".

Cuando habla de su vida profesional, Hussein —elegida mejor árbitra del año en dos ocasiones— se refiere a su trabajo como farmacéutica. En 2017 se hizo cargo junto con sus hermanos Fadi y Fadwa de la farmacia de su padre en el centro de salud de Bad Harzburg. Y no siempre ha sido fácil compaginar ambas actividades.

Riem Hussein en corto

  • Nació el 26 de julio de 1980 en Bad Harzburg, Alemania

  • Árbitra de la DFB desde 2005

  • Árbitra de la FIFA desde 2009

  • Torneos de la FIFA: Copa Mundial Femenina Sub-20 2016, Copa Mundial Femenina 2019

  • Árbitra del año en las temporadas 2012/13 y 2015/16

  • Profesión: farmacéutica

"Cuando tengo partidos o torneos que puedo planificar con antelación no hay ningún problema. Trabajamos de lunes a sábado a mediodía en horario ininterrumpido durante el día. Por motivos legales, siempre debe haber un farmacéutico presente. Esta es la particularidad y la dificultad de cuadrar nuestros horarios, aunque, entre tres, lo llevamos muy bien", afirma Riem Hussein, de 39 años.

"Para los partidos de tercera división, en los que pito, y los de segunda, en los que ejerzo de cuarta árbitra, los colegiados recibimos las asignaciones de manera oficial apenas unos días antes de que se dispute la jornada, que suele durar de viernes a lunes. Para entonces, ya nos hemos distribuido los horarios de trabajo, por lo que es en ese momento cuando de verdad me toca planificarme. Me cambio los turnos con mis hermanos e intento compaginar el trabajo y el tiempo libre de la mejor manera posible, de manera que no haya ningún perjuicio en el horario de servicio. Así que suelo trabajar los fines de semana en los que no tengo partidos para poder librar los fines de semana que sí tengo. Este estrés a la hora de planificar ha desaparecido completamente estos días".

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Luchando contra la pandemia en primera línea

Pero el estrés que no ha tenido por un lado le ha llegado por otro. Como farmacéutica, Hussein ha percibido directamente las consecuencias de la pandemia de la COVID-19.

"Marzo fue especialmente duro para nosotros. Tuvimos mucho trabajo, recibíamos comunicados nuevos del gobierno federal o del Instituto Robert Koch casi a diario. Los científicos nos informaban cada día de sus hallazgos y nos recomendaban normas de conducta. Como siempre estábamos abiertos al público, éramos uno de los primeros servicios de atención para responder a las múltiples preguntas y dudas de los ciudadanos. Les hemos aconsejado, tranquilizado, atendido y abastecido. Compartimos con nuestros clientes la experiencia que teníamos de otras enfermedades infecciosas y hemos estado día tras día en primera línea, pero sin ningún miedo", cuenta Riem sobre cómo el virus alteró por completo su rutina laboral.

"Creo que es la manera más adecuada de demostrar a nuestros vecinos que nos lo tomamos muy en serio, pero que no nos atrincheramos. Es una señal muy importante que enviar a quienes nos rodean".

Cuando ejerce de árbitra, Hussein se considera una administradora que debe gestionar personalidades de todo tipo: desde gente sociable a gente algo más difícil. Esta faceta suya también se refleja en su vida profesional.

La experiencia del arbitraje, aplicada a la farmacia

"Cada día, y con una gran presión, procuramos responder a las necesidades y urgencias de nuestros clientes. La escasez momentánea de suministro de medios para la protección de nariz y boca, desinfectantes o numerosos productos farmacéuticos también nos ponen al límite. Mi experiencia como árbitra me ayuda mucho en este sentido", afirma Riem.

"Intento convencer a los clientes con argumentos objetivos, así como con mi personalidad y, en la mayoría de los casos, la comunicación es muy positiva. Como árbitra en mi vida profesional, me ayuda mucho encontrar el tono adecuado y reconocer qué tono requiere cada situación. Por suerte, todavía no me ha hecho falta sacar tarjetas amarillas y rojas en la farmacia, pero lo que aplico en la cancha me sirve también en la farmacia: decido y hago muchas cosas de manera intuitiva".

Dada su exigencia física y mental, las últimas semanas han provocado algunas secuelas y han requerido lo mejor de Hussein y su equipo.

"Los fines de semana y el entrenamiento diario me ayudan a recargar las pilas. También el periodo de ayuno del Ramadán, porque este mes paso por una especie de purificación de mi cuerpo. Por lo demás, procuro dormir bastante y dejar a un lado las preocupaciones que nos asaltan a todos. Afortunadamente tengo un empleo que hace que no deba preocuparme por mi situación económica. Tengo la gran suerte de que mi profesión pertenece a un sector del sistema que no ha tenido que cerrar sus puertas durante el confinamiento. Además, saber que mi familia está bien me da mucha fuerza y energía".

Este artículo se enmarca dentro de la nueva serie “Women in Football - Mujeres en el fútbol”, en la que miramos más allá de los focos. La semana que viene será el turno de la internacional neozelandesa Abby Erceg.