Gerhardsson: "El resultado de centrarse en atacar es una Suecia valiente"

20 sept. 2021
  • Peter Gerhardsson, seleccionador de Suecia, habla de Tokio 2020 y del clasificatorio mundialista

  • Valora la decisión de Caroline Seger y Hedvig Lindahl de aplazar sus renuncias a la selección

  • Reflexiona sobre el cambio de mentalidad de Suecia y su nuevo estatus como potencia mundial

Al quedar subcampeona olímpica el mes pasado, Suecia –estadísticamente al menos– no hizo sino igualar lo que había conseguido en Río cinco años antes. Pero cualquiera que viese los dos torneos sabrá que, para lograr esos resultados idénticos, se emplearon métodos y se firmaron actuaciones completamente diferentes.

Las suecas que ganaron la plata en 2016 eran difíciles de batir pero negativas en su planteamiento y, según admiten ellas mismas, no era muy divertido verlas jugar. "Básicamente defendimos para abrirnos paso en todo ese torneo", señalaba Caroline Seger hace poco. El contraste con la ofensiva y audaz promoción de 2021, que barrió a las campeonas mundiales en su primer partido en Japón y mantuvo una mentalidad atacante de principio a fin, no podría ser más marcado.

Y si la diferencia entre esos dos equipos fue clarísima, también lo fue el motivo que se esconde detrás. Pese a pasar en Suecia los 45 años de toda su carrera futbolística como jugador y entrenador, Peter Gerhardsson se ha resistido y rebelado durante mucho tiempo contra la arraigada tradición en su patria de un fútbol directo, centrado en defender y rígidamente estructurado.

Tras haber lamentado públicamente la falta de atención que se presta a la creatividad ofensiva en los campos de entrenamiento y pizarras tácticas de Suecia, este ex delantero ha cimentado su reputación en subvertir esas normas.

El resultado es que, aunque Suecia volvió a dejar escapar el oro –perdiendo de forma muy dolorosa una final que había dominado–, el sentimiento que permanece actualmente es el orgullo por haberse transformado en un equipo que, en palabras de su seleccionador, "controla el balón y controla los partidos".

La única preocupación en el periodo post-olímpico era que Gerhardsson tenía que planificar la siguiente fase de esta evolución sin dos de sus jugadoras más influyentes e impresionantes: Caroline Seger y Hedvig Lindahl. La primera, de 36 años, se había quedado desconsolada por fallar un penal que habría valido el oro; mientras que la segunda, de 38 años, insinuó con fuerza que ese sería su último torneo.

Al final, afortunadamente, dada la irrefutable evidencia de que ambas siguen siendo muy válidas para la causa sueca, ninguna de las dos ha optado por imitar a otra coleccionista de récords que ha renunciado a su selección, Carli Lloyd. Tanto Seger como Lindahl fueron incluidas en la convocatoria de Gerhardsson para los dos primeros partidos de Suecia clasificatorios para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023™; e incluso vieron cómo se les unía con 37 años Nilla Fischer, quien se perdió Tokio 2020 debido a la llegada de su segundo hijo.

Tras haber saldado con victoria el primer partido de esa fase de clasificación, el viernes en Eslovaquia, Gerhardsson accedió a hablar con FIFA.com sobre los Juegos Olímpicos, el dilema de sus estelares veteranas y el cambio de mentalidad de su equipo.

FIFA.com: ¿Qué le ha parecido esta última semana con la plantilla? ¿Ha notado cierta resaca de los Juegos Olímpicos?

Peter Gerharsson: Creo que no. Tal vez algunas personas todavía estén sintiendo las secuelas; es algo muy personal cómo sigue adelante cada uno tras vivir momentos tan grandiosos. Pero hablando por mí, mis sentimientos han sido muy positivos. El resultado fue una cosa y, por supuesto, perder de la forma que lo hicimos fue muy difícil de asimilar.

Pero la actuación fue otra cosa distinta y, aunque todos en el equipo queríamos ganar como fuese, creo que el paso del tiempo nos ha hecho estar más felices respecto a la forma en que llegamos a esa final y conseguimos esas medallas de plata. Jugamos a un nivel muy alto durante todo el torneo y, teniendo en cuenta lo complicados que son los Juegos Olímpicos en el fútbol femenino, creo que todo el mundo –desde el equipo médico hasta el cuerpo técnico y las propias jugadoras– puede estar orgulloso de haber hecho un muy buen trabajo. Personalmente, bastó con un par de días de vacaciones, y ya estaba deseando afrontar este nuevo reto de acceder al Mundial.

Peter Gerhardsson, head coach arrives at Landvetter during the bronze celebrations of the Swedish womens national team in football on July 8, 2019 in Gothenburg.

Al tener tan recientes esos partidos jugados a un nivel tan alto en una gran competición, ¿resulta difícil motivar a sus jugadoras en estos clasificatorios al nivel de las grandes citas?

Ya hemos hablado de esto; de que, aunque nuestra andadura olímpica concluyó en la final de Tokio, empezó tiempo atrás, en 2017, en un clasificatorio [mundialista] fuera de casa contra Croacia. Ganar ese partido fue el principio de un camino que nos condujo hasta la final de Japón; porque, para clasificarnos para los Juegos Olímpicos, teníamos que acceder al Mundial –que es grandioso en sí mismo, por supuesto– y luego terminar como una de las tres mejores selecciones europeas.

Así pues, el próximo camino empieza ahora, y los partidos que estamos jugando son importantísimos. Ya sea Estados Unidos, Eslovaquia o Georgia (el rival de las suecas mañana martes), nos preparamos exactamente de la misma forma, con la misma profesionalidad y el mismo deseo de ganar.

Su equipo fue muy elogiado por aficionados neutrales y técnicos tras Japón. ¿Le resulta gratificante, tras ese esfuerzo por transformar a Suecia en una selección más ofensiva y más atractiva?

Sí. Lo más importante en este deporte es ganar partidos, pero si puedes hacerlo de una forma que le guste a la gente, mejor aún. Mi forma de entrenar se basa en una actitud que no es la que se consideraría “típicamente sueca”. En este país, solemos iniciar los debates sobre tácticas y demás hablando de defender. Para mí, es una mentalidad que puede quedarse anclada: si te concentras tanto en defender, sales al campo con la idea de defender en el cerebro.

Yo quise cambiar esa mentalidad. Para mí, se trataba de empezar haciendo hincapié en lo que queremos hacer con el balón. Es otra forma de pensar, y creo que genera jugadoras con una actitud diferente. Yo necesito jugadoras valientes que jueguen de esa forma, pero además tengo que ser valiente yo mismo para darles la libertad de tomar decisiones en la cancha y para que, por ejemplo, se vayan arriba sacando el balón jugado desde nuestra propia área. También queremos ser un equipo físico, muy agresivo al intentar recuperar el balón cada vez que lo perdamos, y yo siempre digo que una de mis mejores defensas es nuestra delantera centro, Stina Blackstenius.

Pero se trata más de una actitud, de estar ansiosas por recuperar el balón para empezar a jugarlo de nuevo, que de una cantidad de trabajo enorme por nuestra parte. En los entrenamientos, seguimos haciendo alrededor de un 85% de nuestro trabajo centrándonos en cuando tenemos el balón. El resultado, pienso, es una selección valiente, y jugadoras valientes dentro de ese equipo.

Aunque ha mencionado como una de sus mejores actuaciones la final contra Canadá, el 3-0 a Estados Unidos –y la forma dominante en que se produjo– pareció cambiar las percepciones de Suecia casi de repente. ¿Ha sido eso un aspecto positivo? ¿Le congratulará acudir a la Eurocopa y, esperemos, al próximo Mundial como una de las favoritas?

Desde luego. A menudo se oye en Suecia, en muchos deportes, "Sí, nos gusta no partir como favoritos, y rendimos mejor en ese papel". No estoy de acuerdo con eso. Para mí, si no eres favorita, es porque antes has sido una especie de perdedora. Si eres la favorita, algo te ha convertido en favorita, y eso es porque has hecho algo muy bien.

Actualmente ocupamos la segunda posición en la clasificación mundial, y eso significa que seremos la favorita contra prácticamente todas las rivales, excepto Estados Unidos. Y pienso que debemos aceptarlo; porque nos lo hemos ganado. No es normal en Suecia, al menos en fútbol, estar en esta posición. Pero aceptémoslo y disfrutémoslo. No ganaremos los partidos por estar en la segunda posición del mundo, pero me gusta vernos ahí, porque demuestra que hemos hecho algo bien.  

Suecia fue la selección más regular a lo largo de la cita nipona, y no jugó mal en el partido por la medalla de oro. ¿Qué lecciones se aprenden de aquella final?

Cuando analizo todos los encuentros de Japón, pienso de hecho que la final contra Canadá fue una de nuestras mejores actuaciones. La primera mitad y la prórroga fueron especialmente buenas por nuestra parte; el segundo tiempo estuvo un poco más igualado. Si hubiésemos marcado un segundo tanto en esa primera parte con una de las ocasiones que creamos, creo que habría sido una historia diferente. Pero algunas veces el fútbol es así, y ese es un aspecto fascinante de este deporte.

Una buena actuación no siempre significa que ganarás el partido; y el cuento de hadas, en el que Caroline Seger acaba convirtiendo ese penal y ganamos el oro, no siempre ocurre. Cuando estás en el lado malo de algo así en el fútbol, puede parecer injusto. Pero a veces también puedes estar en el lugar de privilegio, y esa es en parte la razón por la que este deporte es tan fascinante para todos nosotros

Caroline Seger and head coach Peter Gerhardsson of the Swedish national women s football team at a press conference ahead of the Tokyo 2020 Olympic Games on July 20, 2021.

Ha mencionado a Seger. Fue una grata sorpresa verlas a ella y a Hedvig Lindahl en su convocatoria para estos partidos de clasificación. ¿Necesitó mucho esfuerzo para convencerlas de que siguiesen jugando?

No, yo no funciono así. Antes que nada, quise darles tiempo; no meterles prisa para tomar una decisión. Y tampoco soy uno de esos seleccionadores que preguntan a las jugadoras: "¿Estás lista para comprometerte ahora para el próximo gran campeonato?". Para mí, es solo cuestión de seleccionar una plantilla para cada intervalo de partidos de selecciones. Por eso no le pregunté a Caroline, Hedvig ni a nadie más "¿Puedes jugar para los próximos dos años, o cuatro años?". Simplemente acudí a ellas nos días antes de anunciar la convocatoria y les dije: "¿Puedes jugar en estos dos partidos contra Eslovaquia y Georgia?".

Se lo pregunté porque son dos partidos muy importantes de cara a acceder al próximo Mundial, necesito a mis mejores jugadoras y, ahora mismo, Caroline y Hedvig son dos de las mejores que tenemos. Quería que jugasen y, afortunadamente, las dos estaban motivadas y felices de formar parte de la convocatoria. Yo mismo soy un ex jugador, y mi mujer también, y sé que no es un momento fácil cuando te aproximas al final de tu carrera. Si eres una estrella del rock, puedes seguir dando conciertos hasta los 75 u 80 años. Para un futbolista es diferente, y tienes que pensar detenidamente en cuándo quieres dejarlo.

Algunas veces esa decisión la pueden tomar por ti, y las jugadoras saben que las sacaré del equipo cuando ya no sean lo bastante buenas. Caroline Seger sabe que si no está entre las 11 mejores jugadoras de Suecia no voy a hacerla jugar; tan sencillo como eso. Pero yo cuando selecciono una convocatoria, no me fijo en la edad. Me fijo primero en la capacidad y el talento, pero también en la pasión: ¿quieren estas jugadoras estar aquí y darlo todo por la selección? Y en cuanto a las jóvenes, para ellas es muy importante ver a jugadoras como Caroline y Hedvig que muestran esa pasión y dan el 100% en todo momento, demostrando que les encanta formar parte e la selección nacional.

Hay jóvenes prometedora, como Hanna Benninson, que se ha marchado al extranjero tras los Juegos ¿Estás contento de ver cómo se desafían a si mismas jugadoras como Hanna?

Sin duda. Ahora tenemos 16 jugadores jugando en el extranjero y puede ver que todas están tomando decisiones positivas. Para nosotros es importante que nuestras jugadoras estén en clubes que hacen un buen trabajo diario con ellas, y así poder continuar con el desarrollo que han tenido con sus clubes suecos, que ha sido muy bueno. Ya se pueden ver los beneficios en jugadores como Magdalena Eriksson, una defensora que tiene delanteras como Sam Kerr poniéndola a prueba en todos los entrenamientos. Eso solo te va a mejorar como jugadora, y cuantos más jugadoras tengamos jugando en los mejores clubes, mejor será para la selección nacional.