El fútbol como contrapunto

16 feb. 2021
  • Andrea Goetsch es la primera clarinetista de la Filarmónica de Viena

  • Además, es defensora del Wiener Sport-Club austríaco

  • "El fútbol me aporta muchísimas cosas", explica a FIFA.com

Rápido, intenso, emocionante y lleno de variantes. Así podría resumirse el fútbol en pocas palabras, pero ¿cómo sonaría si lo acompañara una orquesta, convirtiendo un partido en una sinfonía?

"Por suerte, no hay dos partidos iguales, y existen todo tipo de variantes. No podría limitarse a una sola sinfonía", cuenta Andrea Goetsch en su entrevista con FIFA.com.

"¿Qué hace que un partido de fútbol sea emocionante? Que esté igualado, que en algunos tramos tienda hacia un lado y en otros, hacia el otro. Tiene un poco de todo, y yo haría una composición lo más colorida posible. No puede ser monótono, y debe presentar cierta progresión", dice.

"¿Qué instrumentos utilizaría? Desde luego, ha de tener mucha fuerza, por eso escogería numerosos instrumentos de viento de metal, y también instrumentos de viento de madera. Quizá incluiría pasajes virtuosos para transmitir velocidad y rapidez, elementos propios de cualquier partido. Y también añadiría instrumentos de percusión para reflejar el ritmo del juego. Me gusta la idea", agrega con una sonrisa.

Goetsch es la primera clarinetista de la célebre Filarmónica de Viena, además de compositora, y también es la encargada de afinar la defensa del Wiener Sport-Club, equipo de la segunda división austriaca.

"El fútbol aún llegó antes a mi vida que el clarinete. Empecé a jugar a los siete años, o seguramente antes. Mi hermano jugaba al fútbol y yo siempre iba con él a darle patadas al balón. A los siete empecé a jugar en un equipo".

Para Goetsch, el fútbol y la música forman una simbiosis perfecta. Entrenar habitualmente mejora su volumen pulmonar, le da fuerza y optimiza su respiración.

"Creo que con el fútbol he adquirido un montón de destrezas que luego puedo aplicar cuando toco el clarinete, como por ejemplo tener visión periférica, reaccionar o actuar con prontitud, saber jugar en equipo y, más en general, la velocidad, la rapidez y la anticipación. Todas estas cosas me ayudan en la música", cuenta Goetsch, nacida en 1994 en Bolzano (Tirol del Sur).

"Puede que con el fútbol me resulte más fácil desconectar completamente y concentrarme en lo que estoy haciendo que con la música. En la cancha solamente existen el partido, el balón, el equipo, el rival, nosotras y la actividad física", razona.

"A veces, en un concierto, también consigo no pensar en nada más y estar metida al cien por cien en la música, pero, por lo general, estoy sentada en mi sitio y apenas me puedo mover, o solo de manera limitada. El aire fresco y vaciarme físicamente me aportan muchísimo. Por un lado, un partido se parece mucho a un concierto, pero, por el otro, es el contrapunto ideal, porque puedo dejarme llevar y relajarme un poco".

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Goetsch se dio cuenta de la importancia de este equilibrio cuando, a raíz de que sus compromisos profesionales y conciertos fueron aumentando, el fútbol fue quedándose poco a poco en un segundo plano.

Después de mudarse a la capital austriaca ya apenas lo practicaba, pero, entonces, la Filarmónica de Viena la invitó a jugar con su equipo y enfrentarse a otras orquestas. Goetsch se convirtió en la primera mujer del equipo.

"Noté que echaba de menos el fútbol, también en la música. Me hizo ver que debía recuperar a toda costa esa experiencia de jugar un partido de verdad con un equipo. Me aporta tantas cosas que no puedo dejar de hacerlo. Una amiga del colegio estaba en el Wiener Sport-Club y fue ella quien me llevó al equipo. Me fue muy bien desde el principio".

La concertista no esconde ciertas complicaciones. "Lógicamente, es muy difícil compaginarlo con mi vida profesional, porque los conciertos suelen ser por la tarde o los fines de semana. En cualquier caso, intento ir a entrenar siempre que puedo, pero hay semanas en las que a lo mejor voy una vez, dos o ninguna. Lo bueno es que el entrenador lo acepta y mis compañeras lo entienden".

Quién sabe, quizá algún día, cuando escuchemos la sinfonía futbolística de Andrea Goetsch, cerraremos los ojos y la música nos transportará a un partido muy especial...

Las fotografías son cortesía de Wiener Sport-Club, Andrea Goetsch y © Siwoung Song

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