Australia, la unión hace la fuerza

En Australia hay un dicho que reza: "Un equipo campeón siempre ganará a un equipo de campeones". Y aunque de entrada parece un estereotipo, hoy mas que nunca sigue siendo verdad. A las Matildas les ha funcionado, de hecho acaban de colocarse entre las cinco mejores de la Clasificación Mundial Femenina FIFA/Coca-Cola por primera vez en su historia.

Y no es que Australia ande escasa de estrellas, nada de eso. Su combinado nacional tiene más representantes en la NWSL estadounidense que ningún otro. Y en los últimos 18 meses, figuras como Elise Kellond-Knight y Katrina Gorry han sido distinguidas por la AFC en sus galardones anuales, ésta última como mejor jugadora del continente en 2014.

Sin embargo, Alen Stajcic, quien ha estado al frente de algunas de sus pupilas desde que eran niñas, ha hecho surgir un fuerte sentido de unidad y determinación en el seno del grupo. Y los resultados han sido poco menos que espectaculares. Las Matildas cayeron por la mínima a manos de Japón en la final de la Copa Asiática Femenina de la AFC 2014; alcanzaron los cuartos de final de la Copa Mundial Femenina de la de la FIFA Canadá 2015™; y se han clasificado para el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino de Río 2016 con una balance casi perfecto pese al elevadísimo nivel de sus rivales.

"Es obvio que la unidad hace a un equipo más fuerte y mejor a la hora de competir", declaró Stajcic a FIFA.com. "Pero nuestro objetivo siempre ha sido hacerlas, a cada una de ellas individualmente, lo más fuertes posible, y hemos puesto mucho énfasis en ello. Nos hemos asegurado de que todas estén al máximo, técnica, táctica, física y mentalmente. Sí, hemos trabajado mucho sobre el césped, pero quizás más fuera de él".

De la escuela secundaria a los grandes logros Stajcic, que en su día fue maestro, ya tuvo a varias de sus actuales pupilas bajo su batuta cuando desempeñaba su oficio de entrenador de fútbol en una escuela secundaria para deportistas de élite de Sídney. Allí supervisó el desarrollo de al menos media docena de jugadoras del combinado nacional desde una edad muy temprana, entre ellas Kyah Simon, Chloe Logarzo, Teigen Allen y Caitlin Cooper.

Si a eso añadimos que pasó casi una década como técnico en la liga australiana y que además fue durante un tiempo seleccionador sub-20, no es de extrañar que Stajcic ya conociera bien a la mayor parte de las integrantes de las Matildas mucho antes de asumir el cargo, a mediados de 2014.

Desde luego, no sucede a menudo que un seleccionador tenga un papel tan destacado en el desarrollo de sus jugadores desde una edad tan temprana. Como era de esperar, para nuestro protagonista, de 42 años de edad, la experiencia ha sido muy gratificante. "Por ejemplo Chloe (Logarzo) vino con 11 o 12 años y era diminuta, ¡daba la sensación de no pesar más de 20 kilos mojada!. Ver a alguien así crecer y desarrollarse en este entorno, y hay que decir que experimentó una transformación enorme, es muy agradable".

Cohesión en Río Los aficionados al fútbol tendrán otra oportunidad de seguir la progresión de las Matildas el próximo mes de agosto, cuando suene el pistoletazo de salida del Torneo Olímpico de Fútbol Río 2016. Ellas, por su parte, pueden aprender mucho de la ilustre y dilatada relación de Australia con las Olimpiadas.

Varios exfutbolistas internacionales, atletas de élite y famosos deportistas olímpicos han compartido sus vivencias con ellas como parte de su desarrollo. "Les preguntamos qué cosas les van bien", explicó Stajcic sobre sus oradores invitados. "Ha sido muy útil e inspirador y ahora podemos ver cómo hacen ellos las cosas y qué podemos adaptar a nuestra formación".

Las Matildas siempre han tenido fama de valientes, y eso no ha cambiado. "En el colectivo siempre ha reinado un gran espíritu de equipo, de nunca rendirse", añadió. "El nuestro es un combinado bastante joven, así que nos queda mucho margen de crecimiento, de desarrollo personal y de liderazgo y de todo en general en ese ámbito".

"Las jugadoras siempre se han enfrentado a la adversidad, bien por dedicarse al fútbol siendo chicas, bien por ser atletas, o por el hecho de ser australianas, o por todas esas cosas juntas. De modo que siempre han sentido ese ansia de ir a más y ganarse un cierto respeto. Y ahora que empezamos a recoger los frutos, queda aún más clara la importancia de esas cualidades (extrafutbolísticas)".