Declaración de la FIFA acerca del informe de Human Rights Watch sobre Rusia

22 abr. 2021

La FIFA comparte el objetivo de Human Rights Watch (HRW) de garantizar unas condiciones de trabajo dignas en las obras de construcción de los estadios de la Copa Mundial de la FIFA. Con arreglo a los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incumbe a la FIFA utilizar su influencia para garantizar la protección de los derechos humanos en los estadios que vayan a emplearse en la Copa Mundial de la FIFA. Aun sin existir relaciones contractuales con las empresas constructoras, la FIFA está yendo más allá de lo que cualquier federación deportiva ha hecho hasta la fecha para identificar y abordar cuestiones relacionadas con los derechos humanos y laborales. En particular, la FIFA ha puesto en marcha un sistema pionero de supervisión, a fin de determinar cuáles son los problemas y tomar medidas concretas para resolverlos. Si bien se siguen encontrando incumplimientos de las normas laborales pertinentes —algo que cabe esperar en un proyecto de esta envergadura—, el mensaje global de explotación en las obras que transmite HRW no se corresponde con la evaluación de la FIFA, que se basa en las inspecciones trimestrales realizadas por expertos independientes y representantes sindicales.

En el marco del sistema de supervisión, los representantes de una organización especializada independiente, el Instituto Klinsky de Protección Laboral y Condiciones de Trabajo, llevan a cabo inspecciones trimestrales de dos días en todas las obras de los estadios de la Copa Mundial de la FIFA 2018. Organizaciones sindicales de ámbito internacional y nacional (la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera [ICM] y el Sindicato de Obreros de la Construcción de Rusia [RBWU]) participan periódicamente en estas inspecciones y validan los informes resultantes.

Hasta la fecha se han efectuado un total de 58 inspecciones. Por término medio, las inspecciones abarcaron el 75% de la mano de obra empleada en las zonas de construcción en el momento de las visitas. Durante cada inspección de los estadios, el equipo de supervisión revisa toda la documentación pertinente (como las hojas de horarios, la normativa de salud y seguridad, los contratos de trabajo y las nóminas), hace un seguimiento de los problemas críticos, inspecciona las obras, entrevista a una media de 24 empleados elegidos al azar e imparte formación a los encargados de la construcción sobre distintos aspectos de las condiciones de trabajo dignas. Después de cada visita, el contratista general y las empresas constructoras reciben un informe completo con un resumen de las observaciones, los resultados y una lista de recomendaciones sobre los problemas críticos que deben abordarse y resolverse. Los problemas especialmente graves o recurrentes entre los contratistas se elevan a las autoridades rusas competentes, que tienen en última instancia la responsabilidad de velar por los derechos humanos y laborales en su territorio y garantizar que las empresas constructoras rindan cuentas.

Los resultados detallados de las inspecciones consecutivas demuestran de forma clara que el sistema de supervisión está ayudando a mejorar las normas laborales. El número de problemas encontrados por los expertos del Instituto Klinsky se ha reducido en un 72% desde la puesta en marcha del sistema de supervisión, en abril de 2016. Además, los resultados de la cuarta y quinta serie de inspecciones muestran que las empresas han subsanado alrededor del 80% de los problemas detectados en las visitas anteriores. Estas cifras se basan en las conclusiones del Instituto Klinsky, que fueron revisadas y confirmadas por los representantes sindicales de la ICM y la RBWU, siempre que participaron en las inspecciones.

Para obtener más información sobre el sistema de supervisión de unas condiciones de trabajo dignas de la FIFA y el COL, consúltese el escrito del 8 de junio de 2017 que envió la FIFA a HRW a modo de respuesta a sus preguntas (véase el anexo).

En consonancia con las normas internacionales y la nueva Política de Derechos Humanos de la FIFA, consideramos que es nuestra responsabilidad actuar sobre la base de toda la información creíble disponible sobre los riesgos para los derechos humanos vinculados a las actividades de la FIFA, como la información recabada por HRW para su informe. Como ya manifestamos en nuestro escrito, la FIFA lamenta que HRW decidiera no transmitirle los resultados de su investigación en un momento anterior. Eso nos habría permitido utilizar nuestro sistema de supervisión para verificar la información, comprobar si estas cuestiones ya se han detectado y resuelto a través del sistema y tomar las medidas adecuadas para abordar los problemas cuando se produzcan. Aunque estamos revisando detenidamente las conclusiones del informe de HRW, que no se compartió con la FIFA en su totalidad hasta la semana pasada, nuestra capacidad para afrontar los problemas es mucho más limitada ahora, hasta once meses después de que haber sido planteados por los trabajadores y en un momento en que la construcción de los estadios ya está en una fase avanzada, y en algunos casos terminada. Seguiremos colaborando con organizaciones especializadas como HRW en la búsqueda de nuestro objetivo común de proteger los derechos de los trabajadores de la construcción.

La FIFA seguirá redoblando esfuerzos para garantizar el respeto de los derechos humanos y laborales en todas sus actuaciones. Para ver un resumen de esta labor, consúltese la información más actualizada sobre las actividades de la FIFA en materia de derechos humanos, de reciente publicación y que también incluye un informe de la situación de la aplicación de todas las recomendaciones proporcionadas por el profesor John Ruggie en su informe sobre la FIFA y los derechos humanos de marzo de 2015, encargado por el organismo rector del fútbol mundial. El trabajo relativo a los derechos humanos de la FIFA se fundamenta en su colaboración con un Consejo Asesor sobre Derechos Humanos especializado independiente, compuesto por representantes de las Naciones Unidas, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y empresas.